¿Por qué los profetas del Libro de Mormón citaron largos pasajes de las Escrituras?

Diciembre 12, 2018
Imagen a través de Pensacola Christian College
KnoWhy # 473 
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“Y aconteció que yo, Nefi, les enseñé estas cosas a mis hermanos; y sucedió que les leí muchas cosas que estaban grabadas sobre las planchas de bronce, a fin de que supieran acerca de los hechos del Señor en otras tierras, entre los pueblos de la antigüedad"
1 Nefi 19:22

El conocimiento

Los discursos en el Libro de Mormón a veces contienen citas largas del Antiguo Testamento. Abinadí citó gran parte de Isaías 52 y la totalidad de Isaías 53; Nefi leyó Isaías 48 y 49 de las planchas de bronce (véase 1 Nefi 20 y 21), la mayoría de Jacob 5 es una cita de Zenós, y Jesús citó grandes secciones de Isaías, Malaquías y Miqueas.1 Hoy en día, las personas rara vez leen pasajes largos de texto en voz alta durante un discurso. Pero investigar la alfabetización en el mundo antiguo muestra que esta era en realidad una práctica común durante los tiempos del Libro de Mormón.

El erudito bíblico Joachim Schaper ha argumentado que en el antiguo Israel, "al igual que en cualquier otra cultura antigua", las personas leían libros en voz alta al público en lugar de leer en silencio para sí mismos.2 Una posible razón es simplemente el precio de crear libros. Hoy en día, es fácil imprimir varias páginas de texto o comprar un libro de bolsillo del mercado general. Pero en el mundo antiguo, cuando los escribas tenían que crear los libros uno a la vez, los libros eran mucho más caros.3 Por lo tanto, aun si muchas personas en una sociedad supieran leer y escribir, no muchas personas habrían tenido acceso a los libros. Esto explica por qué las personas se reunían para escuchar que se les leyera un libro, en lugar de leer en silencio, como solemos hacer hoy en día.4

Como observó Schaper que los "textos escritos ... proporcionaron la base sobre la cual los israelitas alfabetizados 'interpretaron' textos en ocasiones significativas".5Schaper ha sugerido que Nehemías 8 es un buen ejemplo de este principio.6 Nehemías 8:1-3 dice que todas las personas se reunieron y Esdras "leyó el libro ... en presencia de hombres, y de mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley". Deuteronomio 31:11, señala de manera similar que a todo Israel (hombres, mujeres y niños) se les ordenó venir una vez cada siete años a la casa de Jehová para escuchar todo el libro de Deuteronomio "delante de todo Israel a oídos de ellos".

"Finding the Law" por Harold Copping

Uno encuentra lo mismo en el Libro de Mormón. 1 Nefi 19:22 dice que Nefi leyó "muchas cosas" a sus hermanos "que estaban grabadas sobre las planchas de bronce".7 El versículo 23 especifica: "[L]eí muchas cosas que estaban escritas en los libros de Moisés; pero a fin de convencerlos más plenamente de que creyeran en el Señor su Redentor, les leí lo que escribió el profeta Isaías".8 Nefi entonces les habló, diciendo: "Escuchad las palabras del profeta, vosotros que sois un resto de la casa de Israel, una rama que ha sido desgajada; escuchad las palabras del profeta que fueron escritas a toda la casa de Israel" (1 Nefi 19:24).9

El porqué

Inmediatamente después de enfatizar que leyó las planchas de bronce en voz alta a sus hermanos, diciéndoles que escucharan las palabras del profeta, Nefi les leyó dos capítulos del libro de Isaías, permitiéndoles escuchar literalmente esas palabras (véase 1 Nefi 22:1). En un contexto antiguo, que Nefi les haya leído largos textos a sus hermanos tiene sentido, porque de esta manera las personas llegaban a conocer los libros del mundo antiguo. En vez de estar fuera de lugar, estos bloques de texto insertados en discursos permitían a las personas experimentar los textos en el mundo antiguo.10

Cuando se entienden en su contexto antiguo, estas largas citas de las Escrituras comienzan a tener más sentido. En lugar de ser una extraña peculiaridad nefita, o el relleno que José Smith insertó para alargar el libro, como algunos podrían afirmar, estos largos extractos insertados en discursos son simplemente un reflejo de cómo las personas aprendían de los libros en la antigüedad.11

Hoy en día, las personas modernas no se reúnen para leer los textos en voz alta con tanta frecuencia como lo hacían los antiguos.12 Pero las reuniones religiosas, como las reuniones sacramentales y la Conferencia General, permiten que las personas se reúnan para escuchar las escrituras que se leen. A veces las personas leen y comentan sobre versículos de las escrituras antiguas o modernas, pero más que nada involucra a personas que leen discursos cuidadosamente preparados que son como las escrituras de nuestros días.    

Reunirse para escuchar la Conferencia General o los discursos de la reunión sacramental puede darnos a todos una idea de cómo podrían haber sido las reuniones en la antigüedad donde se escuchaba leerse las Escrituras en voz alta. No estuvimos presentes para escuchar a Abinadí, Nefi o Jesús enseñar y leer las Escrituras, y la mayor parte de nuestra experiencia con las Escrituras implica leer en silencio para nosotros mismos. Pero escuchar a los oradores en nuestras reuniones nos permite estar presentes con ellos en espíritu a medida que experimentamos, de manera pequeña, lo que experimentaron en la antigüedad.

Otras lecturas

David B. Honey, “Ecological Nomadism versus Epic Heroism in Ether: Nibley's Works on the Jaredites”, Review of Books on the Book of Mormon 2, no. 1 (1990): 143-163.

John A. Tvedtnes, "King Benjamin and the Feast of Tabernacles", en By Study and Also by Faith: Essays in Honor of Hugh W. Nibley, ed. John M. Lundquist y Stephen D. Ricks (Salt Lake City, UT: Deseret Book y FARMS, 1990), 2:197–237.

Hugh Nibley, Lehi in the Desert/The World of the Jaredites/There Were Jaredites, The Collected Works of Hugh Nibley, Volume 5 (Salt Lake City y Provo, UT: Deseret Book y FARMS, 1988), 285-423.