¿Por qué las visiones de Lehi son como las de los otros profetas en su época?

Diciembre 5, 2018
Pintura por Robert T. Barrett. Imagen a través de LDS Media Library
KnoWhy #469
Pintura por Robert T. Barrett. Imagen a través de LDS Media Library
"Y descendieron y avanzaron por la faz de la tierra; y el primero llegó hasta donde estaba mi padre, y le dio un libro y le mandó que lo leyera. Y sucedió que mientras leía, fue lleno del Espíritu del Señor"
1 Nefi 1:11–12

El conocimiento

Ha sido común entre los eruditos miembros de la iglesia comparar a Lehi, el profeta, patriarca y fundador del Libro de Mormón, con tal vez el profeta más famoso en Jerusalén en el tiempo de su época, Jeremías.1 Debido a que Jeremías estuvo profetizando en Jerusalén antes del inicio de 1 Nefi 1, es casi seguro que Lehi lo conocía. El mensaje profético de Lehi con respecto a la destrucción de Jerusalén fue similar al de Jeremías, por lo que las comparaciones entre los dos profetas se dan naturalmente.

Sin embargo, había muchos otros profetas que fueron llamados por Dios aproximadamente en el mismo tiempo (1 Nefi 1:4), incluyendo Habacuc, Ezequiel, Daniel y otros.2 Un estudio de las palabras y frases utilizadas en los registros de los llamamientos y visiones proféticas de estos contemporáneos revelan similitudes que van más allá del mensaje común sobre la destrucción de Jerusalén.

Cuando Lehi recibió su primera visión, como se registra en 1 Nefi 1, él "vio y oyó; y se estremeció y tembló extremadamente por las cosas que vio y oyó". Entonces fue a su casa y "se echó sobre su lecho, dominado por el Espíritu y por las cosas que había visto" (vv. 6–7).

Algunos elementos de la reacción de Lehi son únicos de Lehi, pero varias también son similares a las reacciones de otros profetas en sus días.3 Por ejemplo, cuando Habacuc vio la destrucción que acompañaría a la venida del Señor, él exclamó: "Oí, y se conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios;... y dentro de mí me estremecí. Tranquilo espero el día de la angustia que vendrá sobre el pueblo que nos ataca" (Habacuc 3:16). Daniel también tuvo visiones en sus sueños mientras estaba en su cama (Daniel 7:1) y de igual manera se agotó después de recibir una visita angelical. Él registra: "Vino luego cerca de donde yo estaba... Y yo, Daniel, me debilité y estuve enfermo algunos días... pero yo estaba espantado a causa de la visión, y no había quien la entendiese" (ESV/KJV Daniel 8:17,27).

En el sueño de Lehi, él "fue arrebatado en una visión" y "creyó ver a Dios sentado en su trono" rodeado por ángeles (1 Nefi 1:8). Es una de sus primeras visiones, Ezequiel recordó que "los cielos se abrieron y vi[o] visiones de Dios" (Ezequiel 1:1). Luego vio a Jehová sentado en su trono, acompañado por seres angelicales, tal como Lehi lo vio.4 Más tarde, cuando a Ezequiel le fue mostrada su famosa visión del valle de los huesos, de la misma manera, menciona que "la mano de Jehová vino sobre [él], y [lo] llevó en el espíritu de Jehová" (Ezequiel 37:1).5

La visión de Lehi en 1 Nefi 1. Imagen de LDS Media Library

Además de contemplar a un ser descender del cielo cuyo "resplandor era mayor que el del sol al mediodía", Lehi vio a otros doce cuyo "brillo excedía al de las estrellas del firmamento" (1 Nefi 1:10). A él probablemente se le mostró el "Cordero de Dios" así como también "los doce apóstoles del Cordero", tal como aparecerían en su estado futuro, glorificado y resucitado (1 Nefi 12:6,9). De manera similar, más tarde a Daniel se le mostró que cuando los "entendidos" (aquellos destinados para la "vida eterna") y "los que lleven a muchos a la rectitud" sean resucitados, ellos "resplandecerán como el resplandor del firmamento... como las estrellas, por toda la eternidad" (Daniel 12:2-3).

Una de las características centrales de muchas de las visiones de estos profetas es que se les da un libro para que lo lean el cual revela eventos futuros. Nefi registra que "el [primer mensajero celestial] llegó hasta donde estaba mi padre, y le dio un libro y le mandó que lo leyera. Y sucedió que mientras leía, fue lleno del Espíritu del Señor" (1 Nefi 1:11–12). De manera similar, cuando Ezequiel vio a Jehová en su trono, le fue dado "un rollo de libro" (un pergamino). Ezequiel registró diciendo que "entró el espíritu en mí y me puso sobre mis pies" (Ezequiel 2:2,9).6 A Daniel también se le mostró un libro celestial que habla sobre eventos futuros el cual se le mandó sellar y que debería permanecer sellado "hasta el tiempo del fin" (Daniel 12:1,4,9).7

El contenido de la revelación al principio pudo haber causado miedo, pero al final de su interacción con lo divino, el profeta a menudo sintió un gran gozo y un deseo de alabar a Dios por su misericordia y sus obras maravillosas. Por ejemplo, el alma de Lehi "se regocijaba y todo su corazón estaba henchido a causa de las cosas que había visto" en su visión (1 Nefi 1:15). Después de que a Ezequiel se le mandó "comer" del rollo de profecías que Jehová le había dado, él lo probó y dijo que "fue en mi boca dulce como la miel" (Ezequiel 3:3). Y Habacuc, quien estaba grandemente asustado por la visión que se le había mostrado, terminó su registro alabando a Dios y exclamando: "[C]on todo yo me alegraré en Jehová y me regocijaré en el Dios de mi salvación" (Habacuc 3:18).8

El porqué

Aunque las comparaciones entre Lehi y Jeremías son naturales y bienvenidas, el comparar a Lehi con otros profetas contemporáneos también es un esfuerzo muy fructífero. Lehi tenía puntos proféticos en común con todos sus verdaderos profetas contemporáneos, incluyendo a Jeremías, Ezequiel, Daniel y Habacuc.

El contenido y estilo de las visiones de Jeremías pueden ser vistas como algo diferente de las visiones de algunos de estos otros profetas. Las profecías de Jeremías han sido llamadas "introspectivas, autoreveladoras y biográficas, gritos de angustia más privados que proféticos".9  En este sentido, la visión del sueño de Lehi del árbol de la vida (1 Nefi 8) fue profundamente introspectivo, espiritualmente iluminador y tenía una orientación directa sobre sus preocupaciones personales acerca de sus hijos que se estaban alejando del camino que lleva al gozo y a la vida eterna. Lehi y Nefi (en 2 Nefi 4) eran introspectivos, así como Jeremías había sido un "profeta sufriente".

El sueño de Lehi por Jorge Cocco

Al mismo tiempo, Ezequiel representó al "profeta visionario" y también lo hizo Lehi. Ezequiel es considerado como "el primer profeta apocalíptico" o el primer profeta bíblico para enfatizar visiones sobre las palabras y las revelaciones de "misterios" celestiales con respecto a los eventos de los últimos tiempos.10 El Libro de Daniel es similar al de Ezequiel en muchos aspectos, especialmente con respecto al énfasis sobre visiones y las revelaciones de los misterios de Dios.  El Libro de Mormón se refiere a Lehi como un "hombre visionario".11 Al igual que Ezequiel y Daniel, él soñaba y miraba visiones.

Mientras que algunas personas en ese tiempo en Jerusalén, a quienes Lamán y Lemuel parecían seguir, utilizaron la idea de "visionario" de una manera peyorativa,12 Números 12:6 declara inequívocamente: "Si hay profeta de Jehová entre vosotros, me apareceré a él en visión; en sueños hablaré con él".13

Por lo tanto, Lehi no fue un profeta falso, ni fue extraño o anacrónico el contenido de sus visiones para su época. Fue un profeta en el sentido más completo de la palabra. Sus visiones encajan en el estilo de gran escala, profecía simbólica reconocible en los libros de Ezequiel, Daniel y otros profetas del Antiguo Testamento—un estilo que sería llamado "apocalíptico" en sus manifestaciones literarias judías posteriores.14 Las visiones de Lehi eran introspectivas, inspiradoras y personales.

Los lectores modernos pueden tomar una importante lección de esto. Jehová habló a Jeremías de una manera diferente a como le habló a Ezequiel y puede hablar a cada uno de nosotros de una manera diferente también. Así es como debe de ser, porque el Señor "habla a los hombres de acuerdo con el idioma de ellos, para que entiendan" (2 Nefi 31:3). También él puede hablar a cada uno de nosotros, como lo hizo con Lehi, de muchas maneras (cf. Isaías 55:8–9). No debemos esperar que nuestras experiencias espirituales sean las mismas que las de nuestros amigos o familiares. No debemos esperar que las revelaciones lleguen a nosotros de la misma manera que hablamos o nos comunicamos. El Señor nos habla como individuos complicados con problemas complejos que Él sabe y entiende mejor que todos.

Otras lecturas

Neal Rappleye, "The Deuteronomist Reforms and Lehi’s Family Dynamics: A Social Context for the Rebellions of Laman and Lemuel", Interpreter: A Journal of Mormon Scripture 16 (2015).

Jared M. Halverson, "Lehi’s Dream and Nephi’s Vision as Apocalyptic Literature", en The Things Which My Father Saw: Approaches to Lehi’s Dream and Nephi’s Vision (2011 Sperry Symposium), ed. Daniel L. Belnap, Gaye Strathearn y Stanley A. Johnson (Salt Lake City y Provo, UT: Deseret Book y Religious Studies Center, Brigham Young University, 2011), 53–69.

Kevin Christensen, "The Temple, the Monarchy, and Wisdom: Lehi’s World and the Scholarship of Margaret Barker", en Glimpses of Lehi’s Jerusalem, ed. John W. Welch, David Rolph Seely y Jo Ann H. Seely (Provo, UT: FARMS, 2004), 449–522.

John A. Tvedtnes, "A Visionary Man", en Pressing Forward with the Book of Mormon: The FARMS Updates of the 1990s, ed. John W. Welch y Melvin J. Thorne (Provo, UT: FARMS, 1999).