¿Por qué dice el Libro de Mormón que debemos adorar a Dios con toda nuestra alma?

Noviembre 29, 2018
Fotografía tomada por Daniel Smith
KnoWhy #467
Fotografía tomada por Daniel Smith
"[D]ebéis inclinaros ante él y adorarlo con todo vuestro poder, mente y fuerza, y con toda vuestra alma"
2 Nefi 25:29

El conocimiento

En 2 Nefi 25:29 aprendemos que debemos adorar a Cristo con todo "vuestro poder, mente y fuerza, y con toda vuestra alma". La frase "toda vuestra alma" aparece siete veces en el Libro de Mormón y parece ser un concepto importante en el texto.1 Al principio, es difícil saber exactamente qué podría significar esta frase.  Sin embargo, cuando leemos basándonos en el Antiguo Testamento, esta frase nos enseña que debemos dedicar nuestras vidas a Dios.

Una manera para entender cómo podemos entregar "toda vuestra alma" a Dios lo aprendemos en Omni 1:26. Este versículo anima a las personas a venir a Cristo y a ofrecer sus "almas enteras como ofrenda". Esto es similar a un antiguo texto judío el cual declara que cuando alguien da una ofrenda de granos, Dios "lo considerará como si hubiera ofrecido su propia alma a [él]".2 Esto invoca la imagen de entregarnos a Dios como si estuviéramos en el altar consagrándonos a Él.

Esta conexión se fortalece por otros usos de la frase toda vuestra alma en el Libro de Mormón. Enós 1:9 y Mosíah 26:14 declaran que las personas derramaban su alma entera a Dios. En el Libro de Mormón, es una referencia de orar fervientemente a Dios. Sin embargo, se puede entender de otra manera también. La idea de una persona derramando su alma entera tiene sentido cuando se estudia la ofrenda de grano. Como una parte esencial de esta ofrenda, quien adoraba debía echar (o derramar) aceite en un montón de harina (Levítico 2:2).3 Por lo tanto, la idea de una persona que derrama su alma a Dios encaja bien con la representación de la ofrenda de grano.

Imagen de una ofrenda de grano de la Ley de Moisés. Imagen de redeemerofisrael.org

Hay otro sacrificio en la Ley de Moisés que ayuda a explicar la idea de ofrecer toda vuestra alma a Dios. Levítico 1 describe un sacrificio que la traducción de Reina Valera llama "holocausto", el cual también se puede traducir como una "ofrenda completa".4 Esto es porque el sacerdote debe ofrecer todo el animal como holocausto, en lugar de guardar algo de carne para comer, como en algunas ocasiones se requería que lo hicieran.5 El mandamiento en Omni 1:26 de "ofrece[r] vuestras almas enteras como ofrenda" a Dios puede estar conectado a este tipo de holocausto. Tal como todo el animal era ofrecido, debemos ofrecer "toda vuestra alma" a Dios.   

Deuteronomio 6 también puede ayudar a explicar qué es lo que significa esta frase. La declaración de Nefi de que debemos adorar a Cristo "con todo vuestro poder, mente y fuerza, y con toda vuestra alma" es similar en Deuteronomio 6:5 que dice: "Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todas tus fuerzas". La frase "toda tu alma" es lo mismo que "toda vuestra alma" que aparece en el Libro de Mormón.6 Esto sugiere que amar a Dios con todo nuestro poder, mente y fuerza es parte de cómo podemos adorar a Dios con "toda [nuestra] alma".

Esta interpretación es apoyada por Palabras de Mormón 1:18, que declara: "[T]rabajando con todas las fuerzas de su cuerpo y las facultades de su alma entera, y lo mismo los profetas, el rey Benjamín nuevamente estableció la paz en el país". Este versículo declara que el rey Benjamín trabajó con todas sus fuerzas y su alma entera con el propósito de brindar paz. Como en 2 Nefi 25:29, trabajar con todas nuestras fuerzas es parte de adorar con toda la mente y dedicar toda el alma a la obra de Dios.

El porqué

Imagen de una ofrenda de grano de la Ley de Moisés. Imagen de redeemerofisrael.org

Dios nos manda dedicar "toda nuestra alma" a Él porqué está dispuesto a hacer lo mismo por nosotros. En Jeremías 32:41 Dios declara: "Y me regocijaré en ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, con todo mi corazón y con toda mi alma". Se nos pide que nos coloquemos simbólicamente sobre el altar y nos ofrezcamos a Dios, como Cristo literalmente "se ofrec[ió] a sí mismo en sacrificio por el pecado" (2 Nefi 2:7) por todos nosotros por medio de su muerte expiatoria.7 En su vida, él dio todas las facultades de su "poder, mente y fuerza" por nosotros y dedicó la energía de "toda [su] alma" a otras personas y a Dios.

Darle toda nuestra alma a Dios en cualquier manera pequeña que podamos, nos acercará a Él. Como Brigham Young declaró: "Cuando la voluntad, pasiones y sentimientos de una persona están perfectamente sometidos a Dios y sus requisitos, esa persona es santificada. Mi voluntad debe ser consumida en la voluntad de Dios, que me llevará a todo lo bueno y me coronará finalmente con inmortalidad y vida eterna".8

En relación con ofrecernos a Dios, Neal A. Maxwell declaró: "Tendemos a pensar acerca de la consagración en términos de propiedades y dinero... pero hay varias maneras de 'quedarse con una parte' y esas maneras son dignas de su y mi reflexión".9 Finalmente, "hay muchas cosas que podemos negar poner en el altar. Esta negación puede ocurrir incluso después de que uno haya dado mucho".10 Algunas veces, "podemos pensar erróneamente, por ejemplo, habiendo hecho mucho, que seguramente está bien quedarnos la parte restante de algo. Obviamente, no puede haber sumisión completa cuando esto ocurre".11

Él continuó refiriéndose a Mosíah 15:7: "[C]omo he pensado acerca de la consagración, me parece que... está relacionado con la expiación de una manera que es bastante profunda. ... Quizás la demanda final hecha por el discipulado [es nuestra] voluntad de que nosotros mismos y nuestros deseos sean 'consumidos' en la voluntad del Padre".12

El élder Maxwell también ofreció una advertencia: "Hay una variedad infinita en las muchas maneras en que tú y yo podemos retener una porción".13 Alguien "puede donar mucho dinero o incluso dar tiempo y aun así retener una porción de sí mismo".14 Otra persona "puede compartir muchos talentos, pero retener... una queja, evitando renunciar a esa queja que podría ser la solución".15 Sin embargo, otros "se detienen al no permitirse a sí mismos aparecer total y completamente comprometidos con el reino, por temor a incurrir en la desaprobación de un grupo en particular en el que su consagración podría ser despreciada".16 Desafortunadamente "algunos dan de sí mismos de manera significativa, pero no completa e incondicionalmente".17

Que todos podamos dar de nosotros mismos, "completa e incondicionalmente" y ofrecer "toda nuestra alma" como ofrenda a Dios, recordando que Él se ha ofrecido a sí mismo por nosotros.

Otras lecturas

Daniel C. Peterson, "Elder Neal A. Maxwell on Consecration, Scholarship, and the Defense of the Kingdom", Interpreter: A Journal of Mormon Scripture 7 (2013): vii–xix.

Neal A. Maxwell, "Discipleship and Scholarship", BYU Studies 32, no. 3 (1992): 5–9.

Gary R. Whiting, "The Testimony of Amaleki", en Jacob Through Words of Mormon, To Learn With Joy, Book of Mormon Symposium Series, Volume 4, ed. Monte S. Nyman y Charles D. Tate (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1990), 299–301.