¿Por qué el Libro de Mormón nos enseña a ser agradecidos durante las dificultades?

Junio 26, 2018
Foto por Annie Spratt en Unsplash
KnoWhy #384
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"Y aconteció que después de haber viajado tres días por el desierto, asentó su tienda en un valle situado a la orilla de un río de agua. y dio gracias al Señor nuestro Dios".
1 Nefi 2:6–7

El conocimiento

El 3 de octubre de 1863, cuando los Estados Unidos estaba en medio de la guerra civil, Abraham Lincoln declaró que el día de Acción de Gracias sería una fiesta nacional en los Estados Unidos.1 Estar en medio de una guerra puede parecer un tiempo extraño para declarar un día de fiesta dedicado a dar gracias, aun así el Libro de Mormón nos enseña cómo los tiempos difíciles son en realidad ocasiones perfectas para mostrar nuestra gratitud.2 Algunas veces, solo es en las profundidades del dolor, la lucha o las pruebas que nos damos cuenta plenamente de cómo el Señor ha estado "sustentándoos momento tras momento" por medio de sus tiernas misericordias (Mosíah 2:21).3

Lehi es un buen ejemplo de dar gracias durante los tiempos desafiantes. Después de intentar enseñar al pueblo de Jerusalén y ser rechazado, el Señor habló a Lehi y le dijo que "partie[ra] para el desierto con su familia" (1 Nefi 2:1-2). Cuando lo hizo, "abandonó su casa, y la tierra de su herencia, y su oro, su plata y sus objetos preciosos, y no llevó nada consigo, salvo a su familia, y provisiones y tiendas, y se dirigió al desierto" (1 Nefi 2:4).

Abraham Lincoln a través de Wikimedia Commons

En otras palabras, Lehi dejó la mayoría de sus posesiones mundanas atrás y viajó a un desierto que algunos viajeros lo describen como un "desierto extremo" donde "difícilmente una brizna de hierba rompe la monotonía".4 Para empeorar las cosas, dos de sus hijos, Lamán y Lemuel, repetidamente murmuraban en contra de él durante ese viaje (1 Nefi 2:11).5 Finalmente, después de alrededor 250 millas, llegaron a un río.6 Él entonces hizo algo inesperado bajo tales condiciones extenuantes.7 Él "erigió un altar de piedras y presentó una ofrenda al Señor, y dio gracias al Señor nuestro Dios" (1 Nefi 2:7).8

Cientos de años después, los nefitas también dieron gracias bajo circunstancias difíciles. Los soldados sirviendo bajo un gran líder militar, también llamado Lehi, se habían defendido contra un gran ataque lamanita en contra de su ciudad fuertemente fortificada sin perder ni una sola persona (Alma 49:21-25). Después de esta victoria decisiva, los nefitas dieron "gracias al Señor su Dios por su incomparable poder en librarlos de las manos de sus enemigos" (Alma 49:28).

Sin embargo, esta no siempre sería la respuesta nefita a las victorias importantes. A medida que los nefitas se acercaban a su extinción, ellos una vez más ganaron una victoria importante en contra de los lamanitas (Mormón 3:8). Pero en esa ocasión "por motivo de esta cosa notable que mi pueblo, los nefitas, había logrado, empezaron a jactarse de su propia fuerza" (Mormón 3:9). Lejos de agradecer a Dios por su victoria, tomaron el crédito por haber derrotado a sus enemigos. Tristemente, el orgullo fue un factor clave en su destrucción final (véase Mormón 4:8-18).

El porqué

Hacia el desierto por Jorge Cocco

Las historias de Lehi el patriarca y Lehi el capitán en jefe demuestran dos principios fundamentales de dar gracias: (1) debemos reconocer y estar agradecidos por nuestras bendiciones, incluso en medio de nuestras pruebas y triunfos y (2) debemos permanecer humildes. El patriarca Lehi hizo algo más difícil de cualquier cosa que nosotros hayamos tenido que hacer. Él dejó todo en Jerusalén, por mandato de Dios, y viajó por un desierto inhóspito con miembros de la familia que no estaban necesariamente felices de seguirlo.9

Sin embargo, a pesar de tener tantas cosas por las cuales podría estar enojado o frustrado, en su lugar eligió ser agradecido por sus bendiciones. Finalmente, al llegar al río en el valle de Lemuel significaba que él y su familia no morirían de sed en el desierto. Parece que Lehi había elegido enfocarse en sus bendiciones, en el agua que mantendría a su familia con vida, en lugar de enfocarse en sus desgracias.10 Al dirigir su mente de esta manera seguramente le ayudó a sentir gratitud en su corazón y proveyó un ejemplo perdurable de rectitud para los miembros de su murmurosa familia y para todos nosotros.

En el caso del capitán en jefe Lehi y los nefitas que estaban con él, se puede ver cómo la humildad puede ayudarnos a dar gracias incluso después de parecer que hemos tenido éxito por nuestra cuenta. Cuando los nefitas bajo el mando del Capitán Lehi derrotaron a los lamanitas, pudieron haber hecho fácilmente lo que los nefitas hicieron en el tiempo de Mormón, e ignorar la función que Dios desempeñó en su victoria. Durante los momentos de dificultad, cuando estamos luchando para lograr pequeñas victorias, puede ser fácil afirmar que logramos estas victorias por nosotros mismos, en lugar de agradecer a Dios por ellas. Los nefitas bajo Lehi demuestran que la humildad puede permitirnos ver la mano de Dios en las victorias que logramos en la vida, y agradecerle por ellas.

"Cuando estamos sufriendo dificultades y es difícil decir: 'Gracias por esta prueba', podemos empezar diciendo: 'Te alabo por muchas otras cosas'.  De esta manera podemos finalmente encontrar gratitud por nuestras pruebas". Al observar humildemente nuestras bendiciones en nuestros sufrimientos, así como también los logros obtenidos con mucho esfuerzo, nos permitirá dar gracias a Dios, sin importar lo que pudiera estar pasando en nuestras vidas. Ver el mundo de esta manera, probablemente se tratará de un cambio en cómo pensamos, pero eso podría no ser malo. Como Dallin H. Oaks declaró:

Cuando comprendemos ese principio, que Dios nos brinda oportunidades para bendecir y nos bendice por medio de nuestras adversidades, así como de las adversidades de otras personas, comprendemos por qué nos ha mandado una y otra vez dar "gracias al Señor tu Dios en todas las cosas" (DyC. 59:7). Ruego que seamos bendecidos para comprender la veracidad y el propósito de las doctrinas y los mandamientos que he descrito, y para que seamos lo suficientemente fieles y fuertes para dar gracias por todas las cosas".11

Otras lecturas

Henry B. Eyring, "Gratitud en el día de reposo", Liahona, Noviembre 2016, 99–102, en línea en lds.org.

Russell M. Nelson, "Demos gracias a Dios", Liahona, Mayo 2012, 77–80, en línea en lds.org.

Dallin H. Oaks, "Demos las gracias en todas las cosas", Liahona, Mayo 2003, en línea en lds.org.