¿Qué enseña el Libro de Mormón acerca de resistir la persecución?

Abril 3, 2018
Helping the Martin Handcart Company across the Sweetwater River (Ayudando a la compañía de carros de mano de Martin Handcart a cruzar el río Sweetwater) por Clark Kelley Price a través de lds.org
KnoWhy #339
Helping the Martin Handcart Company across the Sweetwater River (Ayudando a la compañía de carros de mano de Martin Handcart a cruzar el río Sweetwater) por Clark Kelley Price a través de lds.org
“Pero he aquí, los justos que escuchan las palabras de los profetas y no los destruyen, sino que esperan anhelosamente y con firmeza en Cristo, aguardando las señales que son declaradas, a pesar de todas las persecuciones, he aquí, son ellos los que no perecerán”.
2 Nefi 26:8

El Conocimiento

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días soportó mucha persecución en sus primeros años. En 1838, el gobernador Lilburn W. Boggs de Misuri emitió una orden donde "los mormones deben de ser tratados como enemigos y deben ser exterminados o expulsados del estado".1 Poco después, en Haun's Mill, 17 hombres y niños mormones fueron asesinados por una gran chusma, y José y Hyrum Smith fueron arrestados bajo cargos falsos. Mientras estaban encarcelados, los Santos se vieron obligados a abandonar Misouri e ir a Illinois, donde tendrían que comenzar de nuevo para construir su comunidad.

Cuando José Smith clamó al Señor por misericordia y consuelo, el Señor lo consoló, diciendo: "Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento; y entonces, si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará; triunfarás sobre todos tus enemigos" (DyC 121:7-8).

Revelaciones como esta ayudaron a los Santos a pasar por esos tiempos difíciles de persecución y prueba. También es posible que los ejemplos del Libro de Mormón consolaran a los Santos al pasar por estas experiencias difíciles.2

Uno de los mejores ejemplos de soportar la persecución en el Libro de Mormón es la historia del pueblo de Alma, cuando el sacerdote inicuo Amulón "comenzó a perseguirlos" y empezó "a hacer que sus hijos persiguieran a los hijos de ellos" (Mosíah 24:8). Las aflicciones que Alma y su pueblo sufrieron llegaron a ser tan grandes "que empezaron a clamar fervorosamente a Dios" (Mosíah 24:10). Dios alivió al pueblo no quitándoles sus cargas en ese momento, sino haciéndolas más ligeras y fáciles de llevar. E hizo esto "para que me seáis testigos en lo futuro, y para que sepáis de seguro que yo, el Señor Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones" (Mosíah 24:14).

Painting of Amulon (Pintura de Amulón) por James Fullmer

Con respecto a esta historia, Mormón explicó que "el Señor considera conveniente disciplinar a su pueblo; sí, él prueba su paciencia y su fe". Aunque el Señor permitirá que su pueblo pase por dificultades, "quien [ponga] su confianza en él será enaltecido en el postrer día" (Mosíah 23:21-22). El pueblo justo de Alma fue llevado a la esclavitud "y nadie podía librarlos sino el Señor su Dios" (Mosíah 23:23). Sin embargo, el Señor solamente los liberó en el momento de Su elección, que fue después de la prueba de su fe.

En la siguiente generación, el pueblo de la iglesia empezó a ser perseguido por los seguidores del predicador apóstata Nehor. El registro declara que ellos eran perseguidos "a causa de su humildad... porque se impartían mutuamente la palabra de Dios, sin dinero y sin precio" (Alma 1:20).

Esta persecución empezó a ser "una dura prueba" pero los miembros de la iglesia pudieron soportarlo porque "fueron firmes e inamovibles en guardar los mandamientos de Dios, y sobrellevaron pacientemente la persecución que se les imponía" (Alma 1:25). Las personas tomaban tiempo para "oír la palabra de Dios" (Alma 1:26), compartían su sustento a los necesitados, y perseverados en humildad (v. 27). Al hacerlo, "empezaron nuevamente a tener continua paz, a pesar de todas sus persecuciones" (v. 28).

El Señor bendijo a los fieles creyentes en Zarahemla por causa de su humildad y caridad, a pesar de todo por lo que estaban pasando, y prosperaron y llegaron a ser ricos. Aunque la obtención de riquezas a menudo los conducía, como se menciona en otras partes del Libro de Mormón, al orgullo, disensiones y persecución dentro de la misma iglesia,3 esto no sucedió en este caso.

La razón por la que ellos fueron capaces de permanecer fieles y tener paz en tiempos tanto de prueba como de prosperidad fue porque "no desatendían" al pobre y al necesitado, "y no ponían el corazón en las riquezas", sino en su lugar "eran generosos con todos... sin hacer distinción de personas, si estaban necesitadas" (Alma 1:30).

El Porqué

Haun's Mill Massacre (Masacre del Cerro Haun) por CCA Christensen

Aunque los primeros Santos de los Últimos Días pasaron por muchas tribulaciones y persecuciones que eran aparentemente insoportables,  sabían que el Señor estaba con ellos y tenían fe de que Él los ayudaría a soportar esas cargas. Esta fe fue inspirada por las revelaciones que el Señor estaba dando a su amado profeta, José Smith, y también por ejemplos que se dan en el Libro de Mormón.

El Libro de Mormón habría dado a la primera iglesia muchos ejemplos de personas que fueron perseguidas por causa de sus creencias, y cómo fueron capaces de soportar por medio de la fe y encontrar alivio. Ellos habrían aprendido que, aunque el orgullo y la desobediencia a menudo traían persecución, la humildad y la obediencia traerían los poderes de los cielos en su beneficio.

Más allá de tener grandes ejemplos de cómo perseverar en la fe, los primeros santos poseían en el Libro de Mormón, más de la palabra de Dios. Como Nefi aprendió en su visión del Árbol de la Vida, una de las mejores maneras de permanecer salvo y seguro al pasar por persecuciones es aferrándose a la barra de hierro o la palabra de Dios. Esta lección se repite en otras partes del Libro de Mormón (véase Helamán 3:29-30).

El Libro de Mormón enseña que es en esas horas de prueba y adversidad que el pueblo de Dios aprende a escuchar Su voz y acudir a Él. Ellos aprendieron a amarlo a Él y Su palabra: El élder James E. Faust aconsejó:

En el dolor, la agonía y en el heroico esfuerzo de vivir, pasamos por el fuego purificador, y aquellas insignificancias de nuestra vida, se derretirán como escoria y harán que nuestra fe brille intacta y fuerte. En esta forma, la imagen divina puede reflejarse desde el alma. Es por la purificación resultante de nuestros sufrimientos que nos acercamos a Dios, y en las agonías de la vida, parece ser que escuchamos mejor el dulce y piadoso susurro del Divino Pastor.4

Otras lecturas

Book of Mormon Central en Español, “¿Qué es lo que hace el Señor para que nuestras cargas sean más ligeras? (Mosíah 24:15)”, KnoWhy 102 (Mayo 6, 2017).

David A. Bednar, “Soportar sus cargas con facilidad”, Liahona (Mayo 2014), 90.

James E. Faust, “El fuego purificador”, Liahona (Agosto 1979), 75.

  • 1. Joseph Smith, History of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (7 vols; Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1948), 3:175.
  • 2. El mismo Señor citó unas palabras del Libro de Mormón cuando explicó cómo habría consolado a José Smith, si hubiera sido más fiel, después de perder las 116 páginas de la traducción. El Señor "con su brazo extendido... te hubiera defendido de todos los dardos encendidos del adversario; y habría estado contigo en todo momento de dificultad" (DyC 3:8). La frase "dardos encendidos del adversario" es una alusión a 1 Nefi 15:24. Véase Book of Mormon Central en Español, “¿Cuáles son los 'ardientes dardos del adversario' mencionados por Nefi? (1 Nefi 15:24)”, KnoWhy 18 (Enero 21, 2017).
  • 3. Véase por ejemplo, Jacob 2:13, Helamán 3:33-36; 3 Nefi 6:10-12.
  • 4. James E. Faust, “El fuego purificador”, Liahona (Agosto 1979), 75.