¿Cómo podemos evitar ser destruidos como los nefitas?

Marzo 12, 2018
Samuel at the Wall 2 (Samuel en el muro) por Jorge Cocco
KnoWhy #327
Samuel at the Wall 2 (Samuel en el muro) por Jorge Cocco
"[Y] no pasarán cuatrocientos años sin que caiga... una grave destrucción... y ciertamente les sobrevendrá, y nada puede salvar a los de este pueblo sino el arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo”
Helamán 13:5–6

El Conocimiento

En agosto de 1830, José descubrió que un hombre llamado Hiram Page había usado una piedra para recibir dos revelaciones para toda la iglesia. José estaba sorprendido de encontrar que muchas personas creyeron las supuestas revelaciones de Page y preguntó al Señor con respecto a este asunto.1 La respuesta confirmó que "nadie será nombrado para recibir mandamientos y revelaciones en esta iglesia sino mi siervo José Smith" (DyC 28:2). Aun así, las personas constantemente escuchaban a otros en lugar del profeta. Después, el Señor tuvo que advertir a la iglesia de "[cuidarse] del orgullo, no sea que lleguéis a ser como los nefitas de la antigüedad" (DyC 38:39).2

Esta advertencia probablemente fue incómoda para los primeros santos, ya que llegar a ser como los nefitas significaba que serían destruidos.3 Sin embargo, al no escuchar al profeta, fue exactamente la razón por la que los nefitas fueron destruidos.4 Un ejemplo de esto es que el pueblo no escuchó a Samuel el lamanita. Él les había dicho, por ejemplo, que "no pasarán cuatrocientos años sin que caiga... una grave destrucción... a los de este pueblo... y nada puede salvar a los de este pueblo sino el arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo" (Helamán 13:5-6, énfasis añadido).5 Cuatrocientos años después, cuando la destrucción estaba cayendo sobre el pueblo, ellos aparentemente no habían escuchado, porque Mormón declaró que ninguna persona tenía fe (Moroni 8:14).6

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Samuel dijo a los nefitas que si ellos continuaban preocupándose más por sus riquezas que por el pobre, el Señor "maldecirá vuestras riquezas, de modo que se volverán deleznables, al grado que no las podréis conservar" (Helamán 13:31, énfasis añadido).7 Este tipo de estrago es exactamente lo que sucedió al final: "[L]os habitantes empezaron a ocultar sus tesoros en la tierra; y se hicieron deleznables, porque el Señor había maldecido la tierra" (Mormón 1:18, énfasis añadido).8

Samuel dijo que esto pasaría "[d]ebido a la dureza del corazón del pueblo de los nefitas" (Helamán 13:8, énfasis añadido)  si no se arrepentían. Aparentemente, ellos volvieron a ese estado pecaminoso, ya que Mormón declaró que el Señor los maldeciría "por motivo de la dureza de sus corazones... hasta cumplirse todas las palabras de Abinadí y también de Samuel el Lamanita" (Mormón 1:17-19, énfasis añadido).9 Samuel también dijo que el Espíritu del Señor sería retirado de ellos, y que serían visitados con espada y hambre (Helamán 13:8-9). Sucedió tal como él dijo.10 El Espíritu se retiró (Mormón 2:26), y fueron visitados con espada (Mormón 6:15) y hambruna (Moroni 9:16).

Samuel resumió bien el problema al usar las propias palabras del Señor: "Si no se arrepienten [en inglés utterly destroy] y se esfuerzan por cumplir mi voluntad, los destruiré completamente por su incredulidad, dice el Señor, no obstante las muchas poderosas obras que yo he realizado entre ellos" (Helamán 15:17). Mormón dijo lo mismo en una carta a su hijo Moroni. Dijo que pensaba que su hijo podría vivir para presenciar la "entera destrucción [en inglés utter distruction]" de los nefitas: "[P]orque yo sé que deben perecer, a menos que se arrepientan y vuelvan a él" (Moroni 9:22, énfasis añadido).

El Porqué

Algunos de los primeros santos se rehusaron a escuchar a José Smith, y esto de manera indirecta llevó a que los santos fueran expulsados de Misuri. El presidente Gordon B. Hinckley declaró que la disidencia de Thomas B. Marsh, por ejemplo, "condujo, o por lo menos resultó un factor determinante, en la cruel y exterminante orden del gobernador de Misuri de arrojar a los santos de ese estado, más todas las lamentables consecuencias que siguieron".11

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El Libro de Mormón demuestra el mismo modelo: el no escuchar al profeta lleva a la destrucción. Las implicaciones de esta doctrina para hoy son incómodamente obvias: los lectores modernos no son inmunes a la destrucción que a menudo ocurre por desobedecer a los profetas.12

Samuel el lamanita dijo al pueblo exactamente lo que necesitaban hacer para tener éxito y lo que pasaría exactamente si ellos desobedecían.13 Mormón dejó en claro que cuando los nefitas no escucharon a Samuel, experimentaron el precio de las consecuencias que les advirtió.14 Las personas ahora no pueden esperar nada diferente, tal como el Señor lo dijo: "Si mi pueblo siembra inmundicia segará el viento oriental, el cual trae destrucción inmediata" (Mosíah 7:31).

Gerald Hansen, Jr. lo expresó bien:

[E]n nuestro caso, como en el caso de los nefitas, hemos tenido la oportunidad de conocer por muchos años no solamente que esas grandes destrucciones ocurrirán, sino también porqué. Sabiendo lo que conocemos, ¿será posible que algunos en nuestros días que tienen la verdad se dobleguen ante la incredulidad, como los nefitas, y lleguen a ser tan malvados que serán destruidos?

Hansen continuó: "[C]omo hemos visto, el propósito de Mormón es demostrar la bondad de Dios y la necedad de la humanidad. Mientras describe esta necedad y desenmascara el problema fundamental de la sociedad nefita en el libro de Helamán, llega a ser cada vez más fácil ver cómo estamos repitiendo los mismos errores ahora".15

Otras lecturas

Jeffrey G. Cannon, “Es preciso que todas las cosas se hagan con orden”, en Revelaciones en Contexto: Las historias detrás de las secciones de Doctrina y Convenios, ed. Matthew McBride y James Goldberg (Salt Lake City, UT: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 2016), 50.

Janiece Johnson y Jennifer Reeder, The Witness of Women: Firsthand Experiences and Testimonies from the Restoration (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2016), 143–153.

Gerald Hansen, Jr., “The Terrifying Book of Helaman”, en Helaman through 3 Nephi 8, According to Thy Word, The Book of Mormon Symposium Series, Volume 7, ed. Monte S. Nyman y Charles D. Tate Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1992), 163–176.

  • 1. Jeffrey G. Cannon, “Es preciso que todas las cosas se hagan con orden”, en Revelaciones en Contexto: Las historias detrás de las secciones de Doctrina y Convenios, ed. Matthew McBride y James Goldberg (Salt Lake City, UT: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 2016), 50.
  • 2. Aunque esta advertencia se aplica directamente a las personas que no están velando por los pobres, esta fue, y es, una directiva profética tan consistente que las dos ideas pueden verse relacionadas directamente en esta sección de Doctrina y Convenios.
  • 3. Book of Mormon Central, “¿Cómo reaccionó Mormón al ver a su pueblo caído? (Mormón 6:17)”, KnoWhy 232 (Octubre 23, 2017).
  • 4. Una inquietante similitud entre el Libro de Mormón y el problema con Hyram Page es que Korihor había intentado usurpar el poder de la iglesia y sus líderes debido a su falsa revelación. En Alma 30:53 declara: "Mas he aquí, me ha engañado el diablo; pues se me apareció en forma de ángel, y me dijo: Ve y rescata a este pueblo, porque todos se han extraviado en pos de un Dios desconocido". El escuchar a personas como Korihor y el no escuchar a los profetas terminó con la destrucción de los nefitas.
  • 5. Para conocer más sobre el porqué Samuel habría dado la fecha exacta de 400 años, véase Book of Mormon Central en Español, “¿Por qué Samuel hizo profecías tan cronológicamente precisas? (Helamán 13:5)”, KnoWhy 184 (Agosto 16, 2017).
  • 6. Para obtener información sobre lo que esto podría haber significado para Mormón, véase Phyllis Ann Roundy, “Mormon”, en Encyclopedia of Mormonism, 4 vols., ed. Daniel H. Ludlow (New York, NY: Macmillan, 1992), 2:932–933.
  • 7. Véase también Helamán 13:22.
  • 8. Brant A. Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2007), 6:54–56.
  • 9. Mormón 2:10 contiene otra referencia explícita a las palabras de Samuel el lamanita siendo cumplidas en los tiempos de Mormón, y hay por lo menos una remota posibilidad de que Mormón viera una advertencia de Samuel acerca de ser "rodea[dos] por demonios" (Helamán 13:37) cumpliéndose en las prácticas nefitas de magia y brujería. Véase Joseph Fielding McConkie y Robert L. Millet, Doctrinal Commentary on the Book of Mormon, 4 vols. (Salt Lake City, UT: Bookcraft, 1987), 3:407.
  • 10. Book of Mormon Central en Español, “¿Cómo pudieron morir tantas personas en la batalla de Cumorah? (Mormón 6:14)”, KnoWhy 231 (Octubre 20, 2017).
  • 11. Presidente Gordon B. Hinckley, “De las cosas pequeñas proceden las grandes”, Liahona, Julio 1984, 133.
  • 12. Hugh Nibley, The Prophetic Book of Mormon, The Collected Works Hugh Nibley, Volume 8 (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1989), 285.
  • 13. Dennis L. Largey, “Samuel2 the Lamanite”, en Book of Mormon Reference Companion, ed. Dennis L. Largey (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2003), 698.
  • 14. Para una visión general de la caída de los nefitas, véase Thomas W. Mackay, “Mormon and the Destruction of Nephite Civilization (Mormon 3–9)”, en Book of Mormon, Part 2: Alma 30 to Moroni, Studies in Scripture, Volume 8, ed. Kent P. Jackson (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1988), 231–244.
  • 15. Gerald Hansen, Jr., “The Terrifying Book of Helaman”, en Helaman through 3 Nephi 8, According to Thy Word, The Book of Mormon Symposium Series, Volume 7, ed. Monte S. Nyman y Charles D. Tate Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1992), 165.