¿Por qué Zerahemna no juró un convenio a Moroni?

Julio 4, 2017
Capitán Moroni y Zerahemna, por Del Parson
KnoWhy #152
Capitán Moroni y Zerahemna, por Del Parson
“He aquí nuestras armas de guerra; te las entregaremos, mas no nos permitiremos haceros un juramento que sabemos que quebrantaremos”
Alma 44:8

El conocimiento

Justo antes de los llamados "capítulos de guerra" del libro de Alma (Alma 45-62) está el relato de un conflicto entre los comandantes militares nefitas y lamanitas Moroni y Zerahemna, respectivamente (Alma 43-44). Después de afirmar que los nefitas “no queremos ser sanguinarios” (Alma 44:1), Moroni ordenó a su enemigo “en el nombre de ese omnipotente Dios” (v. 5) que entregaran sus "armas de guerra” a los nefitas victoriosos (v. 6). Si Zerahemna hiciera esto, su vida y la vida de sus hombres serían perdonados (v. 6).

La respuesta de Zerahemna fue contundente y firme: "He aquí nuestras armas de guerra; te las entregaremos, mas no nos permitiremos haceros un juramento que sabemos que quebrantaremos, y también nuestros hijos; mas toma nuestras armas de guerra, y déjanos salir para el desierto; de otro modo, retendremos nuestras espadas, y venceremos o moriremos" (Alma 44:8). Creyendo que había sido derrotado a través del ingenio nefita en lugar de la intervención divina, Zerahemna estaba dispuesto a ceder la batalla inmediata, pero rechazó la rendición perpetua (v. 9).

Después de otra serie de negociaciones (Alma 44:10-11), Zerahemna de repente atacó cuando Moroni brevemente bajó su guardia. Sin embargo, el comandante lamanita fue detenido cuando "uno de los soldados de Moroni... hirió a Zerahemna, de modo que le cortó el cuero cabelludo, el cual cayó al suelo" (v. 12). Inmediatamente después...

...el soldado que se hallaba cerca, el mismo que había herido a Zerahemna, tomó del cabello la piel que había caído al suelo, y la colocó en la punta de su espada, y la extendió hacia ellos, diciendo en voz alta: Así como ha caído al suelo este cuero cabelludo, que es el de vuestro caudillo, así caeréis vosotros a tierra, si no entregáis vuestras armas de guerra y salís con un convenio de paz. (Alma 44:13-14).

Totalmente derrotado, y a poco de su muerte Zerahemna finalmente convino con Moroni y retiró lo que quedaba de su ejército ahora desarmado y humillado, para no volver a ser oído (Alma 44:19-24).

Es importante señalar que Moroni invocó el nombre de Dios en la breve ceremonia donde hizo el juramento con Zerahemna (Alma 44:4). Invocar el nombre de una deidad para testificar y ratificar un convenio o juramento era un procedimiento común en las ceremonias de juramento del antiguo Cercano Oriente. El entendimiento antiguamente era que si una parte no cumplía el convenio, entonces esa parte enfrentaría el castigo divino. Esto podría explicar por qué Zerahemna inicialmente se negó a hacer un juramento que él sabía que no podía (o no quería) cumplir. Es posible que haya temido a Dios al menos lo suficiente para anticipar la ira divina en caso de que no cumpliera el convenio, aunque no creía que era Dios quien concedió la victoria a los nefitas (Alma 44:9).

Cualquiera que sea el caso por parte de Zerahemna, la acción posterior del soldado de Moroni que levantó el cuero cabelludo del comandante lamanita tiene perfecto sentido desde una perspectiva antigua. Los eruditos han identificado un patrón de juramento en el antiguo Cercano Oriente que involucra lo que comúnmente se llama una simile curse (maldición símil o similar).1 Tal como se encuentran en las culturas hitita y semítica, una maldición símil involucraba a una parte en un juramento advirtiendo las sanciones precisas que debían suceder a las otras partes si alguna vez llegasen a romper el juramento. 

Estas sanciones fueron enmarcadas de manera símil: "Si fulano de tal no guarda este convenio, entonces que sea destruido igual o incluso tal como este objeto será destruido". La parte que daba los términos de la maldición símil a veces la acompañaba destruyendo dramáticamente cualquier clase de objeto, animal, o figura que simbolizaba la parte condenada. 

Por ejemplo, un tratado arameo del siglo VIII a. C. contiene un claro ejemplo de una maldición símil. "Así como esta cera es quemada por el fuego, así será Mati[el quemado por fue]go. Así como [este] arco y estas flechas se rompen, así también que Anahita y Hadad rompan [el arco de Matiel] y el arco de sus nobles. Y así como un hombre de cera está ciego, así Mati[el] será cegado".2

La Biblia hebrea también contiene un ejemplo de una maldición símil. En 1 Reyes 14 el profeta Ahías fue mandado por Dios para predecir la retribución divina para el rey inicuo Jeroboam. "[P]or tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam", prometió Dios, "y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam, como se barre el estiércol, hasta que no quede nada" (1 Reyes 14:10, comparece con 2 Reyes 21:13). Las maldiciones símil se encuentran en una serie de textos hititas, tal como una serie de juramentos de soldados hititas hechos como parte de su servicio militar.3 Las maldiciones contra aquellos que rompen o alteran los términos de los tratados soberanos-vasallos también se incluyen en algunos textos hititas escritos en planchas de bronce.4

El porqué

Tal como se explicó en un KnoWhy anterior, la naturaleza de los juramentos y la manera de hacer convenios en el Libro de Mormón sigue de cerca un antiguo patrón del Cercano Oriente.5 Esto incluye a veces la seriedad de vida o muerte cuando se trata de hacer y guardar convenios y juramentos. Una lectura cercana de Alma 44 revela que la interacción de Moroni con Zerahemna siguió el mismo patrón.

Los eruditos Santos de los Últimos Días han notado que el pronunciamiento del soldado nefita que derribó a Zerahemna sigue la fórmula de una maldición símil casi perfectamente: "Así como ha caído al suelo este cuero cabelludo, que es el de vuestro caudillo, así caeréis vosotros a tierra, si no entregáis vuestras armas de guerra y salís con un convenio de paz" (Alma 44:14).6 Desde una perspectiva antigua, esta maldición símil habría reforzado enormemente la seriedad entre la vida y muerte del juramento que Moroni había ordenado que Zerahemna hiciera, y habría dado a Zerahemna más razones para no estar de acuerdo con la demanda de Moroni sin la certeza absoluta de poderla cumplir.

Los elementos de Alma 44 se combinan para mostrar que tanto los nefitas como los lamanitas, incluso el iracundo Zerahemna, respetaron la seriedad de los juramentos, especialmente los juramentos realizados en nombre de Dios. Esto a su vez demuestra "la rica complejidad del Libro de Mormón", así como su procedencia antigua.7

Otras lecturas 

RoseAnn Benson and Stephen D. Ricks, “Treaties and Covenants: Ancient Near Eastern Legal Terminology in the Book of Mormon,” Journal of Book of Mormon Studies 14, no. 1 (2005): 48–61, 128–29.

Mark J. Morrise, “Simile Curses in the Ancient Near East, Old Testament, and Book of Mormon,” Journal of Book of Mormon Studies 2, no. 1 (1993): 124–138.

Terrence L. Szink, “Oath of Allegiance in the Book of Mormon,” in Warfare in the Book of Mormon, ed. Stephen D. Ricks and William J. Hamblin (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1990), 35–45

 

  • 1. Véase de manera general Delbert R. Hillers, Treaty–Curses and the Old Testament Prophets, Biblica et Orientalia 16 (Rome: Pontifical Biblical Institute, 1964); Noel Weeks, Admonition and Curse: The Ancient Near Eastern Treaty/Covenant Form as a Problem in Inter-Cultural Relationships, The Library of Hebrew Bible/Old Testament Studies 407 (London: T&T Clark, 2004); Anne Marie Kitz, “An Oath, It’s Curse and Anointing Ritual,” Journal of the American Oriental Society 124, no. 2 (April–June 2004): 315–321; “Effective Simile and Effective Act: Psalm 109, Numbers 5, and KUB 26,” The Catholic Biblical Quarterly 69, no. 3 (July 2007): 440–456; Mary R. Bachvarova, “Oath and Allusion in Alcaeus FR. 129,” in Horkos: The Oath in Greek Society, ed. Alan H. Sommerstein and Judith Fletcher (Exeter: Bristol Phoenix Press, 2007), 179–188.
  • 2. Joseph A. Fitzmyer, “The Aramaic Inscriptions of Sefire I and II,” Journal of the American Oriental Society 81, no. 3 (August–September 1961): 185. Los corchetes indican casos en los que no está completo el texto original en el manuscrito, por lo que la traducción ha sido restaurada por el traductor. Compárese también el convenio entre Ashurnirari V and Mati’ilu en James B. Pritchard, ed., The Ancient Near East: An Anthology of Texts and Pictures, rev. ed. (Princeton, NJ: Princeton University Press, 2011), 210–212.
  • 3. Estos textos, que contienen múltiples ejemplos explícitos de maldición símil para los soldados que no cumplen sus deberes militares, son muy interesantes a la luz del contexto militar de Alma 44. Véase Billie Jean Collins, “The First Soldiers’ Oath” and “The Second Soldier’s Oath,” in The Context of Scripture, Volume I: Canonical Compositions from the Biblical World, ed. William W. Halo (Leiden: Brill, 2003), 165–168.
  • 4. Véase Weeks, Admonition and Curse, 75–77; Jared L. Miller, trans., Royal Hittite Inscriptions and Related Administrative Texts, ed. Mauro Giorgieri (Atlanta, GA: Society of Biblical Literature, 2013), 3.
  • 5. Book of Mormon Central en Español, “¿Por qué los lamanitas rompieron su acuerdo con el rey Limhi? (Mosíah 20:18)”, KnoWhy 98 (2 de mayo de 2017). Compare RoseAnn Benson and Stephen D. Ricks, “Treaties and Covenants: Ancient Near Eastern Legal Terminology in the Book of Mormon,” Journal of Book of Mormon Studies 14, no. 1 (2005): 48–61, 128–29.
  • 6. Véase Terrence L. Szink, “Oath of Allegiance in the Book of Mormon,” in Warfare in the Book of Mormon, ed. Stephen D. Ricks and William J. Hamblin (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1990), 35–45; Mark J. Morrise, “Simile Curses in the Ancient Near East, Old Testament, and Book of Mormon,” Journal of Book of Mormon Studies 2, no. 1 (1993): 124–138; Donald W. Parry, “Hebraisms and Other Ancient Peculiarities in the Book of Mormon,” in Echoes and Evidences of the Book of Mormon, ed. Donald W. Parry, Daniel C. Peterson, and John W. Welch (Provo, UT: FARMS, 2002), 156–159.
  • 7. Benson and Ricks, “Treaties and Covenants,” 61.