Vuestras mujeres [hablen] en las congregaciones

Noé Correa

Imagen vía cambridge.org

Las palabras de 1 Corintios 14:34-35 son unas de las más difíciles para las mujeres. A diferencia de mis publicaciones anteriores, no voy a citar el pasaje en cuestión al principio para no asustar a nadie. Hay algunas cosas que explicar primero. Así que, sigan leyendo.

Hay un campo en los estudios bíblicos que se llama “Crítica al texto” y se refiere a la investigación de las diferencias entre manuscritos de la Biblia. Por ejemplo, hay más de 5.000 fragmentos de manuscritos para el Nuevo Testamento, y a veces tienen discrepancias considerables entre ellos. Esto no es nada nuevo para los estudios bíblicos. La crítica al texto comenzó más de 100 años en el pasado aunque en español se han visto muy pocos los resultados.

Ahora, veamos lo que dice el pasaje para indagar más en el asunto:

“Vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como dice también la ley. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación”. 1 Corintios 14:34-35

Estos dos versículos parecen estar en contra de la participación femenina en la iglesia. Hay dos interpretaciones comunes en las distintas iglesias cristianas: o las mujeres no hablan o se imaginan una situación para justificar estas palabras. Sea cual sea la interpretación, a ninguna hermana le gusta escuchar que le digan que no hable. Pero muchos han reconocido que no concuerda con la carta de Pablo a los corintios. En el capítulo 11, Pablo había dicho que las mujeres pueden orar y profetizar en la Iglesia: “Pero toda mujer que ora o profetiza …” ( 1 Cor 11:5 ). Entonces, ¿cuál es la regla? ¿Pueden las mujeres orar y profetizar en la iglesia o deben quedarse calladas hasta llegar a casa? Me alegro poder decirles que hay una solución gracias a los estudios bíblicos.

Nosotros como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sabemos que hubo una apostasía cuando las verdades y las Escrituras sufrieron daños. La Crítica al texto del mundo académico respalda nuestra creencia. Sí hubo cambios al texto bíblico. Los manuscritos más antiguos que se han descubierto de 1 Corintios muestran detalles particulares. Algunos manuscritos tienen este pasaje como comentario fuera del cuerpo del texto. Otros lo ponen ahí donde se encuentra en nuestras Biblias, mientras que otros lo ponen después de lo que ahora es el versículo 40 . En una versión en latín, decidieron ponerlo dos veces, tanto en texto y también como un comentario al pie de la página. No tenemos ningún otro ejemplo de esta índole en las cartas indiscutibles de Pablo. Lo que indica, ya que contradice otras enseñanzas de Pablo y no tiene un lugar fijo en el texto, que fue interpolado por escribas posteriores. En otras palabras, Pablo no lo escribió. Los únicos que rechazan este hallazgo son los que consideran la Biblia tan perfecta como Dios mismo. No debemos hacer que la Biblia misma sea nuestro ídolo.

Por cientos de años, a las mujeres no se les permitió hablar en las iglesias. A deferencia de esta larga tradición basada en un texto cuestionable, cuatro meses después de la Restauración de la Iglesia, en julio de 1830, el Señor reveló a la hermana Emma Smith:

“Y serás ordenada por su mano para explicar las Escrituras y para exhortar a la iglesia, de acuerdo con lo que te indique mi Espíritu”. (Doctrina y Convenios 25:7; énfasis añadido)

A diferencia de todas las iglesias cristianas, la iglesia restaurada por Jesucristo fue la primera, desde la muerte de los apóstoles originales de Jesucristo, que puso como revelación y estatuto/regla de la Iglesia que era responsabilidad de que las hijas de Dios explicasen las Escrituras y exhortasen a la Iglesia. En el 2017, la Iglesia publicó un libro llamado En el púlpito: 185 años de discursos de mujeres Santos de los Últimos Días, encontrado en la aplicación Biblioteca del Evangelio y en esta página: https://www.churchhistorianspress.org/at-the-pulpit?lang=spa .

Imagen vía churchhistorianpress.org

Hace algunos años en una clase del seminario cristiano que asistía, estaba yo en una clase sobre la técnica de dar sermones. Mi profesor me pidió que explicara la naturaleza de la predicación en mi iglesia. Les dije que todos, hombres y mujeres, predicamos o discursamos desde el púlpito, hasta los niños desde los 3-4 años en una clase llamada Primaria. Mi profesor dijo: “Miren el ejemplo de los mormones. Ellos empiezan a predicar desde los tres años”. En cuanto dijo eso, una compañera alzó la voz diciendo: “Pero, ¿no es cierto que ustedes no permiten que las mujeres sean obispos?” Yo contesté: “Nosotros creemos guiarnos por la revelación, abiertos a cualquier cambio. Hasta no recibir una revelación sobre el asunto, seguimos el ejemplo dado en la Biblia. Sin embargo, algo que la gente nunca quiere reconocer es que desde el comienzo de nuestra iglesia las mujeres han estado predicando desde el púlpito, antes de que cualquier otra iglesia lo permitiera”. Nadie dijo nada.

Hermanas, ¿qué sintieron la primera vez que discursaron, sea como niñas, jóvenes o adultas?

¿Qué buen ejemplo han visto ustedes de hermanas discursantes y maestras?

¿Hay alguna hermana que a ustedes les encanta escuchar enseñar, discursar o dar su testimonio?

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