Por qué eres parte de las personas elegidas de Dios, incluso cuando sientas que no lo eres

I Am a Child of God (Soy un hijo de Dios ) por Howard Lyon

Las escrituras a menudo hacen referencia a las promesas que  Abraham hizo a sus descendientes y si vas a la iglesia el tiempo suficiente, probablemente escuches una referencia o dos acerca del "pueblo elegido" ó "el pueblo del Convenio de Dios"1 A medida que más y más personas en todo el mundo se unen a la iglesia, muchas de ellas pueden sentirse excluidas de este grupo, suponiendo que su conexión genealógica menos directa con Abraham cuenta muy poco.2 Aunque este es un tema difícil y doloroso para algunas personas, tanto el libro de Gálatas como el Libro de Mormón nos enseñan una nueva forma de entender lo que significa ser la posteridad de Abraham. 

Gálatas

La epístola de Pablo a los gálatas fue escrita a un grupo de personas celtas llamadas de ese modo y que se establecieron en Anatolia (lo que hoy es Turquía) en el siglo III a.C.3 Este grupo estaba más estrechamente relacionado con el pueblo de Francia e Irlanda que con los habitantes que los rodeaban en Anatolia, pero sacaron lo mejor de la situación y lentamente comenzaron a adoptar la cultura de sus vecinos.4Sin embargo, se mantuvieron ajenos de alguna manera. Ya en el siglo IV d.C., el erudito Jerónimo notó que la gente de Galacia todavía hablaba un idioma que se parecía más a lo que hablaban en lo que hoy es Francia que a lo que sus vecinos hablaban en Anatolia.5

Quizás porque ya eran extraños en relación con sus vecinos, los comentarios de Pablo sobre su condición de "hijos de Abraham" pueden haber sido aún más sorprendentes para ellos que para otras personas a las que Pablo enseñó. Es posible que se hayan preguntado cómo podría decir Pablo que eran hijos de Abraham, dados sus orígenes no solo como gentiles, sino también como celtas que finalmente llegaron de Europa central. Es posible que hayan asumido que, en lo que respecta a las conexiones culturales y genealógicas con Abraham y el Medio Oriente, también podrían haber sido de la luna ó desde las orillas del Danubio.

Sin embargo, según Pablo, los gálatas podían recibir las bendiciones del convenio abrahámico tanto como cualquier otra persona. De acuerdo con Gálatas 3:7–9, la fe es lo que nos trae las bendiciones del convenio abrahámico, no una conexión genealógica con Abraham: "Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, anunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. Así que los que son de fe son benditos con el creyente Abraham". Pabo explicó,

"... Pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío, ni griego; no hay esclavo, ni libre; no hay varón, ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos conforme a la promesa" (Gálatas 3:27–29).

El Libro de Mormón

El Libro de Mormón confirma las declaraciones de Pablo sobre lo que significa ser parte del pueblo elegido de Dios. 2 Nefi 26:33 declara que Dios invita a todos a que "vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles".  No importa de dónde sea alguien o cuál sea su origen étnico, Dios quiere que todos vengan a Él y no les niega ninguna bendición.6

Anteriormente, Nefi enfatizó este punto mientras hablaba acerca de la conquista de Canaán por Josué, "Y ahora bien, ¿pensáis vosotros que los habitantes de esa tierra, que se hallaban en la tierra de promisión, y que fueron echados por nuestros padres, pensáis vosotros que eran justos? He aquí, os digo que no. ¿Pensáis vosotros que nuestros padres hubieran sido más favorecidos que ellos si estos hubiesen sido justos? Yo os digo que no" (1 Nefi 17:33–34).

Finalmente, concluyó,  "He aquí, el Señor estima a toda carne igual; el que es justo es favorecido de Dios.  Pero he aquí, los de este pueblo habían rechazado toda palabra de Dios, y habían llegado a la madurez de la iniquidad; y la plenitud de la ira de Dios estaba sobre ellos. Y el Señor maldijo la tierra contra ellos y la bendijo para nuestros padres; sí, la maldijo contra ellos para su destrucción, y la bendijo para nuestros padres al grado de que se enseñorearon de ella" (1 Nefi 17:35).

Para Nefi, "el que es justo es favorecido de Dios" y el origen étnico queda en segundo plano ante la justicia y el arrepentimiento. Porque Dios ama a todos Sus hijos, Él invita a todos a que "vengan a él" y no rechaza a nadie por sus orígenes étnicos o antecedentes culturales. Todos los que estén dispuestos a guardar los mandamientos pueden recibir las bendiciones del convenio abrahámico si tienen fe, como afirma Nefi: Cristo "se manifiesta por el poder del Espíritu Santo a cuantos en él creen... sí, a toda nación, tribu, lengua y pueblo ... según su fe" (2 Nefi 26:13).7

A menudo vemos racismo y discriminación en el mundo que nos rodea, pero el Libro de Mormón y el Nuevo Testamento nos enseñan que ese no es el camino de Dios. Cristo "ama al mundo, al grado de dar su propia vida para traer a todos los hombres a él. Por tanto, a nadie manda él que no participe de su salvación" (2 Nefi 26:24). Además, Cristo declara, "Venid a mí, vosotros, todos los extremos de la tierra, comprad leche y miel sin dinero y sin precio" (v. 25).8

Todos aquellos que crean que no son hijos de Abraham o se sientan excluidos debido a sus orígenes étnicos, recuerden las palabras de Pablo a los gálatas y las palabras de Nefi a su familia. A aquellas personas que son justas y que tienen fe en Cristo no se les negará ninguna bendición debido a sus antecedentes étnicos. Eso era cierto en la época de Nefi, era cierto en la época de Pablo y lo es hoy.

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