Nadie se escapará del juicio, pero hay esperanza en Jesucristo: Romanos 2-5:11

Noé Correa

The Apostle Paul (El Apóstol Pablo) por Rembrandt van Rijn, c. 1657

El apóstol Pablo quiere aquí mostrar que a pesar de que los judíos son del pueblo escogido ellos igual, como todos, serán juzgados por sus actos. Tanto judíos como gentiles tendrán que comparecerse ante el tribunal de Dios. Yo conozco a muchos compañeros cristianos que mantienen una creencia sobre un concepto de “elección” que básicamente es que Dios ha “elegido” a ciertas personas predestinadas a la salvación. Para ellos, no importa lo que hagan, los elegidos serán salvos. Los judíos creían algo muy parecido. Pensaban que eran justificados por Dios por ser del pueblo de Israel y tener la ley de Moisés

Pablo mantiene otra creencia. Para él, Dios no hace “acepción de personas”. El que obre mal recibirá su castigo, fuera judío o gentil, miembro o no miembro de la iglesia.

Si entendemos que en la antigüedad la palabra fe (π στις) significaba “lealtad” , podemos entender mejor los pasajes que hablan de ser justificados por la la fe en Cristo:

“Dios puso [a Cristo] como propiciación por medio de la [lealtad a] su sangre, para manifestación de su justicia, al haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar su justicia en este tiempo, para que él sea el justo, y el que justifica al que es [leal a] Jesús” (Romanos 3:25-26).

¿Somos nosotros leales/fieles a Jesucristo?

Durante el juicio, ¿serán pasados por alto (perdonados) nuestros “pecados pasados” por nuestra lealtad a Jesucristo?

¿Qué podemos hacer para ser leales a Jesucristo?

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