3 monstruos en el Libro de Mormón y lo que pueden enseñarnos

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El Libro de Mormón es un volumen de escritura sagrada, pero ¿sabía que también contiene referencias a monstruos y criaturas míticas? A los profetas del Libro de Mormón no les faltó creatividad cuando describieron su vida y sus puntos de vista sobre el Evangelio. Tal vez se sorprenda de lo que esos tres monstruos mencionados en el Libro de Mormón pueden enseñarnos acerca de la fe en nuestro Padre Celestial y en Jesucristo.

La muerte y el infierno

The Destruction of the Leviathan by Gustave Dore.
The Destruction of the Leviathan (La destrucción del Leviatán) de Gustave Dore.

En el discurso de Jacob a los nefitas, exclamó: "¡Oh cuán grande es la bondad de nuestro Dios, que prepara un medio para que escapemos de las garras de este terrible monstruo; sí, ese monstruo, muerte e infierno, que llamo la muerte del cuerpo, y también la muerte del espíritu!" (2 Nefi 9:10). Puede parecer dramático referirse a la muerte y al infierno como un "monstruo", pero esta idea se encuentra en la Biblia y en toda la literatura antigua del Cercano Oriente. Los dioses de los ancestros eran a menudo retratados como monstruos que conquistaban el caos para imponer el orden cósmico al mundo. 1

Serpientes ardientes voladoras

Image by Book of Mormon Central.
Imagen de Book of Mormon Central.

Cuando los hermanos de Nefi se burlaron de su intención de construir un barco, Nefi relató los milagros de Dios entre los hijos de Israel. Cuando Moisés estaba en el desierto con las tribus de Israel, el Señor "envió serpientes ardientes voladoras entre ellos" (1 Nefi 17:41). Cuando los hijos de Israel fueron mordidos por las serpientes ardientes voladoras, todo lo que tenían que hacer era mirar a la serpiente de bronce, que representaba la expiación de Jesucristo, para ser sanados. El hecho de que el Libro de Mormón agregue que las serpientes ardientes estaban "volando" posiblemente podría ser una referencia a los "serafines" descritos en la Biblia (Números 21:8; Isaías 14:29; 30:6). 2

Dragones

Stone sculptures of feathered serpents. Photo by Thelmadatter via Wikimedia Commons.
Stone sculptures of feathered serpents (Esculturas de serpientes emplumadas) foto de Thelmadatter a través de Wikimedia Commons.

Cuando los zoramitas y otros disidentes nefitas se alinearon con los lamanitas, se enfrentaron a los nefitas en una feroz batalla. Los lamanitas "pelearon como dragones, y muchos de los nefitas perecieron por su mano" (Alma 43:44 cf. Mosíah 20:11). 3 Puede parecer fuera de lugar que el Libro de Mormón esté describiendo "dragones". Sin embargo, la cultura mesoamericana tenía una serpiente divina con plumas que simbolizaba la grandeza militar. 4 Cuando el Libro de Mormón describe al ejército de Limhi combatiendo como dragones para defender a sus familias, es describirlos como "la temida serpiente de guerra de Dios". 5

Lo que podemos aprender

Los monstruos del Libro de Mormón tienen varios aspectos, tamaños y formas. A veces estos monstruos representan obstáculos físicos, y otras veces representan desafíos metafóricos a superar. Independientemente del tipo de prueba en nuestro camino, el Libro de Mormón nos muestra el modelo para derrotar a los monstruos en nuestra vida. En las tres historias, la fe en Jesucristo salva a cada protagonista de su monstruo. Jacob enseñó que todos son salvos de la muerte y del infierno por medio de la resurrección y el sacrificio expiatorio de Jesucristo (2 Nefi 9:11–12). Los israelitas fueron salvados de las serpientes ardientes voladoras al mirar a la serpiente de bronce para tipificar la expiación de Jesucristo (1 Nefi 17:41). En el caso de los disidentes zoramitas, los nefitas pudieron prevalecer porque "inspiraba a los nefitas una causa mejor, pues no estaban luchando por monarquía ni poder, sino que luchaban por sus hogares y sus libertades, sus esposas y sus hijos, y todo cuanto poseían; sí, por sus ritos de adoración y su iglesia" (Alma 43:45).

Los peligros del Adversario son reales y pueden ser abrumadores a veces. Afortunadamente, si hacemos caso a los mandamientos de Dios y permanecemos cerca de Su espíritu, no tenemos razón para temer. El autor de 2 Timoteo nos enseña que "no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio" (2 Timoteo 1:7). El poder de Dios puede ayudarnos a superar cualquier monstruo metafórico en nuestra vida viviendo el Evangelio lo mejor que podamos y atendiendo la voz de Sus profetas.

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