¿Quién llamó Nahom al lugar de entierro de Ismael?

Enero 23, 2017
Altar Nahom
KnoWhy #19
Altar Nahom
"Y aconteció que murió Ismael, y fue enterrado en el lugar llamado Nahom."
1 Nefi 16:34

El conocimiento

Mientras Lehi y su familia viajaron por el desierto, ellos nombraron los lugares donde se detuvieron. Lehi "al río que desaguaba en el mar Rojo dio el nombre de Lamán" (1 Nefi 2:8), que corría a través del "valle al que dio el nombre de Lemuel" (1 Nefi 16:6). En otro campo, Nefi recordó: "dimos al lugar el nombre de Shazer" (1 Nefi 16:13). Cuando llegaron a un lugar costero con abundancia de frutas y miel, Nefi dice que es " la tierra que llamamos Abundancia" y al mar, dice, "dimos el nombre de Irreántum" (1 Nefi 17:5).

Cuando Ismael murió, sin embargo, Nefi utiliza la voz pasiva para identificar "el lugar llamado Nahom" (1 Nefi 16:34). "Nota," Hugh Nibley destacó ya en 1950, "que este no es 'un lugar que nosotros llamamos Nahom', pero que el lugar fue llamado así"1. A diferencia de los otros campamentos nombrados en el texto, éste ya tenía un nombre, al que el grupo de Lehi podría, lógicamente, sólo aprender hablando con la gente local.

Dado que Lehi no nombró a este lugar por sí mismo, esto sugiere la posibilidad de que se podría encontrar hoy en día. Arqueólogo Ross T. Christensen notó el nombre Nehhm en el mapa de 1763 de Carsten Niebuhr de Arabia, en la esquina sudoeste de la península Arábiga, que hoy en día es Yemen. En una nota publicada en la revista Ensign de agosto de 1978, Christensen señaló que "Nehhm está solamente un poco al sur de la ruta trazada por [Lynn y Hope] Hilton", quienes habían trazado la ruta de Lehi un par de años antes. 2

Esto guió a Warren Aston, un investigador independiente de Australia, a realizar una serie de visitas a Yemen para hacer investigación adicional a los orígenes del lugar llamado Nehhm/Nehem en Arabia meridional. Aston encontró que había solamente un lugar en toda Arabia conocida como Nehem y fue capaz de rastrearlo a través de mapas y referencias históricas hacia el tiempo de Cristo, siendo 600 años después de Nefi.3

Luego, en 1999, S. Kent Brown, profesor de la escritura antigua en BYU, notó un altar de Yemen en el catálogo de un museo, con la inscripción "Bi'athar, hijo de Sawåd, hijo de Naw'um, el Nihmite."4 El término nihmite indica que el donante, Bi'athtar, provenía de "la región de Nihm, al oeste de Mārib."5

Nihm, Nehem y Nehhm son todos variantes ortografías del mismo nombre tribal y territorial. Como las antiguas lenguas del cercano Oriente, la escritura al sur de Arabia encontrada en el altar no incluye vocales; por lo tanto, Nihm/Nehem fue escrito simplemente como NHM. Los propios escritos de Nefi también habrían omitido las vocales, haciendo NHM su equivalente de Nahom.6

En el año 2000, Warren Aston fue a Mārib en Yemen, a examinar el altar. Encontró dos altares más con la misma inscripción.7 Los altares se creyó eran un "tipo arcaico", en estilo y "que datan de los siglos VI y VII a. C." por el excavador original.8 Trabajos más recientes en la cronología de la Arabia antigua, sin embargo, empuja las fechas más atrás a aproximadamente 800-700 a. C.9 Aston también ha documentado escrituras que mencionan NHM en los textos de 700-300 a. C.10

La investigación de Aston también muestra que la región de Nihm incluyó, o se encontró junto a un cementerio central para comunidades periféricas del desierto.11 Es el mayor cementerio conocido de toda Arabia y se utilizó activamente entre el 3000 a. C. al 1000 d. C.12 El significado mismo de Nihm se refiere a la piedra utilizada para construir tumbas y otros edificios y posiblemente está conectado con palabras similares en árabe, hebreo y egipcio, que se refieren al luto por la muerte de un ser querido.13

El porqué

¿Podría Nihm/Nehem ser el Nahom de Nefi? La ubicación de Nahom puede correlacionarse con la vuelta de la familia hacia el este y su llegada a la tierra de abundancia (1 Nefi 17:1 – 5). Asimismo, el único lugar apto para Abundancia es en la costa sur de Omán, en Dhofar, que está al este del territorio de Nihm en Yemen.14 Además, bajando por los senderos de la caravana, viajar hacia el este de Arabia es imposible, hasta llegar a la zona de Nihm.15

Las inscripciones encontradas en Mārib y en otros lugares agrega garantías de que la región fue conocida por ese nombre cuando la familia de Lehi habría estado allí para enterrar a Ismael y llorar su muerte y la correlación general entre el Nihm y Nahom es de sorprenderse. Aunque los altares Nihmite, descubiertos a finales de 1990, no dicen, en efecto, "Lehi durmió aquí" o "Ismael fue sepultado aquí," este dato histórico es importante y no debe pasar desapercibido por nadie que sigue el camino que Lehi y su grupo siguieron a la costa occidental del Mar Rojo.

Escrito en 2002, Terryl Givens, un historiador y profesor Santo de los Últimos Días en la Universidad de Richmond, se maravilló: "Encontrado en la misma zona donde se localiza Nahom en el registro de Nefi, estos altares pueden así decirse que constituyen la primera evidencia arqueológica real para la historicidad del Libro de Mormón".16 Desde el hallazgo de estos altares, no se puede honestamente mantener que no existe ninguna evidencia arqueológica para el Libro de Mormón.

Otras lecturas

Neal Rappleye and Stephen O. Smoot. “Book of Mormon Minimalists and the NHM Inscriptions: A Response to Dan Vogel.” Interpreter: A Journal of Mormon Scripture 8 (2014): 157–185.

Warren P. Aston, “A History of NaHoM,” BYU Studies Quarterly 51, no. 2 (2012): 79–98.

James Gee, “The Nahom Maps,” Journal of Book of Mormon and Restoration Scripture 17, no. 1–2 (2008): 40–57. 

S. Kent Brown, “New Light from Arabia on Lehi’s Trail,” in Echoes and Evidences of the Book of Mormon, edited by Donald W. Parry, Daniel C. Peterson, and John W. Welch (Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 2002), 81–83.

 Warren P. Aston and Michaela Knoth Aston. In the Footsteps of Lehi: New Evidence of Lehi’s Journey across Arabia to Bountiful (Salt Lake City, Utah: Deseret Book, 1994), 3–25.

Lehi’s Trail and Nahom Revisited,” in Reexploring the Book of Mormon: A Decade of New Research, edited John W. Welch (Provo,