¿Qué tanto podría haber conocido José Smith sobre el quiasmo?

Marzo 22, 2018
Brother Joseph (Hermano José) por David Lindsley
KnoWhy #334
Brother Joseph (Hermano José) por David Lindsley
“Y he aquí, es prudente para Dios que obtengamos estos anales a fin de que preservemos para nuestros hijos el idioma de nuestros padres”.
1 Nefi 3:19

Nota del editor: El año pasado se celebraron los 50 Años del descubrimiento del quiasmo en el Libro de Mormón el 16 de agosto de 1967. Para celebrar este 50 aniversario, en julio y agosto Book of Mormon Central publicó un KnoWhy cada semana que discute los quiasmos, su significado y valor para entender la Biblia, el Libro de Mormón y otras literaturas antiguas. Asegúrese de consultar nuestros otros KnoWhy sobre quiasmos y el sitio Chiasmus Resources para más información.

El Conocimiento

El quiasmo es un tipo de escritura que presenta una serie de palabras clave o frases y luego las repite en un orden inverso. Aunque esta forma literaria aparece tanto en textos antiguos como modernos escritos en "griego, latín, inglés y otras lenguas, la forma fue mucho más desarrollada en hebreo y data de las secciones más antiguas de la Biblia hebrea y más allá".1

En agosto de 1967, John Welch notó la presencia de un quiasmo en el Libro de Mormón mientras servía como misionero en Alemania.2 Desde ese momento, se ha dedicado una gran cantidad de investigaciones para identificar y comprender su uso e importancia en el Libro de Mormón.3 Ahora hay cientos de quiasmos propuestos en el texto,4 desde patrones sencillos como A-B-B-A, hasta usos más elaborados, como el famoso quiasmo largo en Alma 36.5

Muchas personas han visto el uso distintivo y repetido de los quiasmos en el Libro de Mormón como una evidencia de que fue escrito por diferentes autores antiguos entrenados en la tradición literaria hebrea.6 Otros, sin embargo, se han preguntado si José Smith pudo haber aprendido acerca de los quiasmos por medio de investigaciones bíblicas disponibles en su tiempo.

Es cierto que el quiasmo no era completamente desconocido antes de 1829 cuando el Libro de Mormón fue presentado por José Smith. En 1742 el erudito alemán D. Johannes Albertus Bengel fue probablemente el primero en aplicar el término quiasmo a un tipo de paralelismo literario donde las palabras y las frases en una línea de escritura corresponden a las de otra línea.7 Sin embargo, la influencia de Bengel en otros escritores fue mínima.8 Los cursos de Robert Lowths sobre la poesía hebrea en 1753 en Oxford recibieron mucha atención,9 pero, de acuerdo con Welch y otros, Lowth aparentemente "nunca estuvo consciente del fenómeno llamado quiasmo".10

Basándose en el trabajo de Lowth, John Jebb en 1820 fue el primero en identificar el quiasmo como "un tipo distinto de paralelismo prevalente en el Antiguo y el Nuevo Testamento",11 llamándolo epánodos.12 El reverendo Thomas Boys, que conocía la investigación de Jebb, publicó dos obras notables en 1824 y 1825,13 que discutieron y aplicaron el concepto de quiasmos más ampliamente.14

Aunque estas obras estuvieron potencialmente disponibles para José Smith, se publicaron en Londres, y la probabilidad de que los haya encontrado antes de dictar el texto del Libro de Mormón, o alguna vez en su vida, parece muy baja. En su investigación sobre este tema a través de los años, Welch ha encontrado que "no hay evidencia de que las obras de 1820, 1824 o 1825 de Jebb o Boys hayan llegado a los Estados Unidos, mucho menos a Palmyra o Harmony en la década de 1820".15

Páginas 456-457, 467 del libro de Horne sobre estudios bíblicos. Estas páginas muestran lo que una persona en 1829 podría haber sabido sobre quiasmos, lo cual no era mucho. Imágenes a través de Google Libros.

Lo más cercano que se pudo encontrar es un breve resumen de la obra de Jebb de 1820, que fue incluida en la segunda edición de 1825 en la introducción masiva de Thomas Hartwell Hornes, para el estudio crítico de la Biblia, que fue impreso en Londres y Filadelfia.16 En su capítulo de 28 páginas sobre la poesía hebrea, hay tres ejemplos cortos de "líneas paralelas introvertidas" en el Antiguo Testamento y dos ejemplos de A-B-B-A en el Nuevo Testamento.17 Como Welch también ha observado, "el trabajo de Horne es enormemente intimidante ... [y] menciona virtualmente todo lo conocido en el mundo de la erudición bíblica. Simplemente localizar la discusión de quiasmos, epánodos o paralelismo introvertido en esta gran variedad es difícil, incluso cuando uno sabe qué buscar".18

El Porqué

Estas fuentes indican que había algún conocimiento de quiasmos y paralelismos en la Biblia antes de la traducción del Libro de Mormón en 1829. Sin embargo, a pesar del potencial acceso de José Smith a estas fuentes, no hay evidencia directa de que alguna vez haya escuchado sobre el quiasmo o haya tenido contacto con las obras de Jebb o Boys antes de traducir el Libro de Mormón. El propio José Smith nunca describió ni mencionó el quiasmo durante su vida,19 a pesar de que haya adquirido una copia de Horne de Introduction to the Critical Studies of the Scriptures en Kirtland, Ohio, en 1835. Aún así, para entonces, el Libro de Mormón había estado impreso durante cinco años.20

Esta falta de cualquier indicio de conocimiento de su parte plantea un problema para la idea de que José Smith usó la investigación anterior de 1829 sobre el quiasmo para ayudarlo a crear el Libro de Mormón. ¿Es realmente probable que cualquier falsificador dedique el tiempo a investigar esta compleja forma literaria, perfeccionar su dominio de ella, usarla en docenas de casos en sus escrituras fabricadas, y nunca mencionar su presencia o llevar a nadie a su descubrimiento? Tal escenario parece altamente improbable.

Además, Welch ha argumentado que "incluso si José Smith hubiera leído a Horne o Jebb, aún habría sabido poco sobre la estructura del quiasmo".21 Muchos de los quiasmos en el Libro de Mormón son altamente sofisticados, y de varias maneras su uso del quiasmo en realidad varía o se desvía de lo que decían los primeros pioneros en el campo.22

El uso general del quiasmo en el Libro de Mormón fue realmente adelantado a su época. O, tal vez por decirlo de la mejor manera, estaba muy por detrás de su tiempo —miles de años atrás. Solo investigaciones recientes han comenzado a descubrir lo que nadie vio en sus páginas durante más de 130 años después de su publicación: la presencia de sus estructuras quiásticas y su estrecha relación con el quiasmo del mundo antiguo.23

Translating with Oliver (Traduciendo con Oliver) por Anthony Sweat

La complejidad general del Libro de Mormón y la naturaleza milagrosa de su traducción también deben considerarse.24 Incluso si José Smith hubiera conocido sobre los quiasmos, todavía se le habría "presentado la formidable tarea de escribir, o más bien, dictar, extensos textos en este estilo".25 "Imaginen al joven profeta", dijo Welch, hablando en un "estilo que no era natural para su mundo, mientras que al mismo tiempo mantenía muchos otros hilos, líneas y conceptos fluyendo sin confusión en su dictado".26 De manera sorprendente, logró esto sin depender de notas de trabajo o material de referencia de cualquier tipo, de acuerdo con los testigos que estuvieron cerca del proceso.27

Con estos factores adicionales en mente, es especialmente difícil suponer que los muchos quiasmos sofisticados en el Libro de Mormón fueron simplemente derivados de la investigación disponible en 1829. Por otro lado, su presencia se explica fácilmente si el Libro de Mormón fue verdaderamente escrito por profetas antiguos que heredaron la tradición literaria de sus ancestros y luego cuidaron de "preserv[ar] para [sus] hijos el idioma de [sus] padres" (1 Nefi 3:19).28

Otras lecturas

John W. Welch, “The Discovery of Chiasmus in the Book of Mormon: Forty Years Later", Journal of Book of Mormon Studies 16, no. 2 (2007): 74–87, 99.

John W. Welch, “How Much Was Known about Chiasmus in 1829 When the Book of Mormon Was Translated?FARMS Review 15, no. 1 (2003): 47–80.

John W. Welch, “What Does Chiasmus in the Book of Mormon Prove?” in Book of Mormon Authorship: New Light on Ancient Origins, ed. Noel B. Reynolds (Provo, UT: FARMS, 1996), 199–224.