¿Qué nos enseña el rey Benjamín acerca de la sabiduría y el servicio?

Febrero 8, 2018
Imagen por Book of Mormon Central
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“Y he aquí, os digo estas cosas para que aprendáis sabiduría; para que sepáis que cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios".
Mosíah 2:17

Contexto y Contenido

El rey Benjamín fue uno de los reyes más grandes entre los nefitas,1 y su discurso a su pueblo, que se encuentra en Mosíah 2-6, ha sido elogiado como uno de los mejores discursos religiosos en toda la historia registrada.2 En su discurso, el rey Benjamín unió los conceptos de la sabiduría y el servicio en lo que ha llegado a ser una escritura famosa y que es citada frecuentemente: "Y he aquí, os digo estas cosas para que aprendáis sabiduría; para que sepáis que cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios" (Mosíah 2:17).

Al igual que Nefi, que fue el primer rey de los nefitas,3 el rey Benjamín se basó en los temas y enseñanzas de los escritos antiguos de sabiduría con el propósito de instruir a su pueblo adecuadamente.4 Su invitación era "para que ... abráis vuestros oídos para que podáis oír, y vuestros corazones para que podáis entender, y vuestras mentes para que los misterios de Dios sean desplegados a vuestra vista" (Mosíah 2:9). Esta declaración hace referencia a Proverbios 2:2 que instruye a quien escucha a "[dar] oído a la sabiduría e inclina[r] tu corazón al entendimiento".5

Estas enseñanzas indican que la sabiduría divina solamente se recibe por medio de la revelación o inspiración y que aquellos que buscan sabiduría, primero se deben preparar con humildad en sus corazones y sus mentes para recibir consejo y dirección. La necesidad de una adecuada preparación espiritual puede haber sido especialmente necesaria en relación con las sabias enseñanzas del rey Benjamín sobre el servicio. Debido a que él era su rey, algunos de su pueblo pudieron haber sido sorprendidos u ofendidos por su rechazo—e incluso revocación—a los privilegios reales.6

Dominio de la Doctrina Mosíah 2:17, Infografía por Book of Mormon Central

Dominio de la Doctrina Mosíah 2:17, Infografía por Book of Mormon Central

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El rey Benjamín era la persona más grande y prominente en la sociedad nefita, y los reyes en la América precolombina y otras antiguas civilizaciones a menudo eran considerados como gobernantes divinos.7 Sin embargo, Benjamín insistió en que no era "más que un ser mortal" (Mosíah 2:10). De hecho, él vio el reinado como un deber de servicio al pueblo "con todo el poder, mente y fuerza que el Señor [le había] concedido" (v. 11). Se negó a cobrar impuestos a su pueblo para su propio beneficio y en lugar de eso dijo que había "trabajado con [sus] propias manos a fin de poder serviros" (v. 14). En contraste con las ideas del mundo de estatus o privilegios, la manera de servir del rey Benjamín ejemplificó las enseñanzas del Salvador de que "[e]l que es el mayor entre vosotros será vuestro siervo" (Mateo 23:11).8

Con el propósito de transmitir esta profunda verdad y mostrar cómo dar y recibir servicio lleva naturalmente a la gratitud, el rey Benjamín usó una forma de paralelismo llamada gradación. A medida que cada línea sucesiva repite una palabra o frase clave de la línea anterior, esta técnica literaria crea una "continuación del pensamiento" y vincula conceptos relacionados en "un cuerpo inseparable"9:  

Y he aquí, os digo estas cosas

para que aprendáis sabiduría;

para que sepáis [aprender en inglés] que cuando os halláis al

servicio de vuestros semejantes, solo estáis al

servicio de vuestro Dios. He aquí, me habéis llamado

vuestro rey; y si yo, a quien llamáis

vuestro rey,

trabajo para serviros, ¿no debéis

trabajar vosotros para serviros unos a otros? Y he aquí también, si yo, a quien llamáis vuestro rey, quien ha pasado sus días a vuestro

servicio, y sin embargo, ha estado al

servicio de Dios, merezco algún

agradecimiento de vosotros, ¡oh, cómo debéis dar

gracias a vuestro Rey Celestial! (Mosíah 2:17–19)10

También es notable que el consejo del rey Benjamín acerca del servicio en Mosíah 2 es solamente la primera parte de una enseñanza de tres etapas:

  1. Todo servicio es meramente un servicio a Dios (Mosíah 2:17).
  2. No importa cuánto sirvamos a Dios, seguimos siendo servidores improductivos (Mosíah 2:21).
  3. No servimos a Dios para salir adelante con Dios o el hombre, sino para conocer la voz por la cual somos llamados (Mosíah 5:13).11

Estos principios de servicio trascienden los objetivos mundanos de estatus, reconocimiento y ganancia—reemplazándolos con un motivo para verdaderamente conocer a Dios y venir a Cristo.

Doctrinas y Principios

Las enseñanzas del rey Benjamín ofrecen ideas profundas y sabias sobre el significado y propósito del servicio. A diferencia del rey Noé, que vivió lujosamente y cargó a su pueblo con fuertes impuestos,12 el rey Benjamín usó su autoridad real e influencia para bendecir a aquellos que lo habían nombrado para ser su rey.13 No permitió que su poder, riqueza o estatus alteraran su humilde modelo de servicio.

El presidente Dieter F. Uchtdorf advirtió que "cuando nos obsesionamos con nuestra posición social, cuando nos centramos en nuestra propia importancia, poder o reputación; cuando nos concentramos demasiado en nuestra imagen pública y creemos lo que otras personas dicen de nosotros, es entonces que comienza el problema; es entonces cuando el orgullo empieza a corromper".14 Los patrones de servicio inspirados y consistentes pueden actuar como una barrera formidable a las tentaciones del orgullo y la codicia. 

El rey Benjamín también enseñó que el mismo Señor comprende y siente los efectos de los actos de servicio genuinos y cordiales, sin importar quien los reciba, porque "cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios" (Mosíah 2:17). Jesús, de manera similar declaró este principio a Sus discípulos en el Nuevo Testamento, diciendo: "[E]n cuanto lo hicisteis a uno de estos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis" (Mateo 25:40).

Estas declaraciones quizás se pueden tomar más literalmente de lo que se puede creer, ya que Cristo "sufr[ió] los dolores de todos los hombres, sí, los dolores de toda criatura viviente, tanto hombres como mujeres y niños, que pertenecen a la familia de Adán" (2 Nefi 9:21).15 El rey Benjamín profetizó que "la sangre le brotará de cada poro, tan grande será su angustia por... su pueblo" (Mosíah 3:7). Para bien o para mal, la forma en que los individuos y las comunidades se tratan unos a otros es la manera en que tratan a Jesucristo.

Cuando estas poderosas verdades están sembradas en lo profundo del corazón, cada relación e interacción entre personas se puede ver bajo una nueva luz. El presidente Boyd K. Packer enseñó: "En un sentido, nosotros mismos podemos participar en un tipo de expiación. Cuando estamos dispuestos a restaurar a los demás lo que no hayamos tomado, a sanar las heridas que no hayamos infligido o a pagar una deuda que no hayamos contraído, estamos emulando Su parte en la Expiación".16 Aquellos que se abren a la sabiduría divina verán cómo la expiación de Cristo y su relación universal con la humanidad infunden a cada acto de servicio un significado profundo y eterno. 

Otras Lecturas

Presidente Dieter F. Uchtdorf, “El porqué del servicio en el sacerdocio”, Liahona, Mayo 2012, 58–61, en línea en lds.org.

Élder M. Russell Ballard, “Encontrar gozo al servir con amor”, Liahona, Mayo 2011, 46–49, en línea en lds.org.

Élder Dallin H. Oaks, “El servicio desinteresado”, Liahona, Mayo 2009, 93–96, en línea en lds.org.