¿Qué había en las 116 páginas perdidas?

Noviembre 1, 2018
Imagen fija de José Smith: Planchas de Oro
KnoWhy #452
Imagen fija de José Smith: Planchas de Oro
"Por tanto, el Señor me ha mandado hacer estas planchas para un sabio propósito suyo, el cual me es desconocido".
1 Nefi 9:5

El conocimiento

En el verano de 1828, José Smith permitió que Martin Harris tomara prestadas las 116 páginas de lo que se había traducido al inglés del Libro de Mormón. Por medio de su negligencia y desobediencia, Harris subsecuentemente perdió el manuscrito y su contenido nunca ha sido recuperado.1 Cuando se explica esta situación en el prefacio de la edición de 1830 del Libro de Mormón, José Smith dijo que el manuscrito perdido contenía el Libro de Lehi.2

Debido a la fama de esta historia y su función importante en reformar la estructura y contenido del Libro de Mormón,3 los lectores naturalmente se han preguntado de qué se trataba el Libro de Lehi. Considerando varias líneas de evidencia, los eruditos han podido reconstruir varios contenidos, temas e incluso declaraciones directas que lo más probable eran parte del registro original del compendio de Mormón.4

Pistas de las Planchas Menores.

Una pintura que representa las planchas de oro por Jerry Thompson. Imagen a través de lds.org

Con respecto a las planchas menores (de 1 Nefi a Omni) Nefi explicó: "Por tanto, el Señor me ha mandado hacer estas planchas para un sabio propósito suyo, el cual me es desconocido" (1 Nefi 9:5). Ahora en día, el propósito del mandamiento del Señor a Nefi ha quedado claro. Las planchas menores ayudaron directamente a compensar la pérdida de las 116 páginas y estas proveen al Libro de Mormón con una necesaria introducción que se enfoca espiritualmente.5

En varias ocasiones, Nefi declaró que estaba haciendo un registro corto de los escritos de su padre.6 Esto significa que seguramente tenemos por lo menos algunas porciones del Libro de Lehi preservadas en los escritos de Nefi.

S. Kent Brown, por ejemplo, ha sugerido que el registro de Nefi sobre la visión de su padre (1 Nefi 1:4-15) probablemente se tomó directamente de la introducción del registro de Lehi.7 Muchos ejemplos más pueden ser citados.8 Como lo explicó Don Bradley, la historia en las planchas menores "recapitula a grandes rasgos la historia de los primeros cuatro siglos y medio de la narrativa nefita que se habían dado en detalle en el Libro de Lehi".9

Pistas del compendio de Mormón

Mormón termina compendio por Jorge Cocco

Mormón era un editor y compendiador cuidadoso y la mayor parte del tiempo solamente hizo referencias al contenido con el que él sabía que sus lectores estarían familiarizados. Por lo que una manera de determinar lo que probablemente había en las 116 páginas es observar el compendio de Mormón e identificar referencias confusas a contenidos pasados desconocidos. Esto incluye historias perdidas como el registro de Aminadí (Alma 10:2) y detalles adicionales acerca de lo que sucedió en los viajes de Lehi en el desierto, como se encuentra en Alma 37:38-42. También incluyen declaraciones de Lehi que no se encuentran en las planchas menores (véase Alma 59:19-20).10

Pistas en Doctrina y Convenios

La portada de la edición de 1835 de Doctrina y Convenios. Imagen a través de lds.org

De manera sorprendente, Doctrina y Convenios también contiene información que puede ayudar a cubrir algunas lagunas acerca del Libro de Lehi. Por ejemplo, DyC 3:17-18 menciona las siete tribus de Lehi: nefitas, jacobitas, josefitas, zoramitas, lamanitas, lemuelitas e ismaelitas. Estas mismas tribus se muestran en el mismo orden en tres ocasiones en el Libro de Mormón.11 Su presencia en esta revelación, dictada poco después de que Martin Harris perdió el manuscrito, sugiere que estas tribus probablemente fueron una pieza importante de información del Libro de Lehi. Las secciones 5 y 10 de Doctrina y Convenios también fueron dictadas antes de que fuera reanudada la traducción de las planchas e igualmente pudieron haber contenido información valiosa.12

Pistas de documentos históricos

Pergaminos por Dana S. Rothstein. Imagen a través de Adobe Stock

Tal vez la línea más intrigante de evidencia viene de documentos históricos del siglo XIX, especialmente de una entrevista registrada por Fayette Lapham. Lapham nunca llegó a ser miembro de la iglesia de Jesucristo,13 pero registró una conversación que tuvo con José Smith, hijo en 1830. Gran parte del contenido del informe de Lapham es confuso. Sin embargo, mediante un cuidadoso análisis, Don Bradley ha argumentado de manera persuasiva que el informe de Lapham de hecho contiene varios detalles auténticos acerca del Libro de Lehi.

Estos incluyen (1) una historia de Lehi construyendo un tabernáculo en el desierto, (2) un viaje en el desierto, guiado por la Liahona, que pudo haber sucedido en el nuevo mundo, (3) el descubrimiento de un artefacto que puede ser identificado razonablemente como los intérpretes nefitas, (4) un encuentro con el Señor ante el velo y (5) un informe de cuando la Liahona dejó de funcionar. Todos estos detalles son fascinantes porque de una manera u otra Bradley ha demostrado cómo ayuda a explicar el contenido que es confuso o que complementa la información perdida acerca de historias conocidas en el Libro de Mormón.14

El porqué

Hasta que las 116 páginas sean encontradas o el Señor revele su contenido, nunca estaremos seguros de lo que  contenían exactamente. Sin embargo, un cuidadoso análisis de la evidencia disponible ofrece información intrigante y en algunos casos, una posibilidad de lo que contenían. Esta información, aunque no es fundamental, nos puede ayudar a responder preguntas acerca de los pasajes del Libro de Mormón que de alguna manera pueden parecer confusos e irrelevantes.

La historia del manuscrito perdido también demuestra que Dios puede compensar las debilidades humanas de sus siervos. Siglos antes de que Martin Harris perdiera las 116 páginas, Dios inspiró al profeta Nefi a que hiciera un registro que idealmente serviría como un reemplazo introductorio al Libro de Mormón. Como el Señor explicó a José Smith: "Las obras, los designios y los propósitos de Dios no se pueden frustrar ni tampoco pueden reducirse a la nada. … Recuerda, recuerda que no es la obra de Dios la que se frustra, sino la de los hombres" (DyC 3:1, 2).

Además, la historia de las 116 páginas perdidas también puede ayudarnos a confiar que Dios todavía está cumpliendo sus designios por medio de profetas vivientes en nuestros días, sin importar las debilidades o padecimientos que puedan tener. Por ejemplo, con respecto a los desafíos de salud que algunas veces acompañan a la edad avanzada de los apóstoles modernos, el élder David A. Bednar enseñó: "El modelo de gobierno revelado por el Señor mediante consejos en Su Iglesia, prevé y atenúa el impacto de las debilidades humanas. De manera interesante, las limitaciones mortales de esos hombres en verdad confirman la fuente divina de las revelaciones que viene a ellos y por medio de ellos".15

Cualquiera que sea el desafío o contratiempo que podamos sufrir en nuestras vidas personales, podemos confiar, de manera similar que el Señor puede compensar nuestras debilidades y limitaciones. Algunas veces, como José Smith y Martin Harris, podemos sentir que "todo está perdido".16 Sin embargo, por medio del infinito poder de la expiación de Cristo, todo lo que puede parecer perdido finalmente puede ser restaurado de una manera milagrosa.

Otras lecturas

Don Bradley, "American Proto-Zionism and the ‘Book of Lehi’: Recontextualizing the Rise of Mormonism", (M.A. Thesis, Utah State University, 2018).

John A. Tvedtnes, "Contents of the 116 Lost Pages and the Large Plates", en The Most Correct Book: Insights from a Book of Mormon Scholar (Salt Lake City, UT: Cornerstone Publishing, 1999), 37–52.

S. Kent Brown, "Recovering the Missing Record of Lehi", en From Jerusalem to Zarahemla: Literary and Historical Studies of the Book of Mormon (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1998), 28–54.

S. Kent Brown, "Nephi’s Use of Lehi’s Record", en Rediscovering the Book of Mormon: Insights You May Have Missed Before, ed. John L. Sorenson y Melvin J. Thorne (Salt Lake City y Provo, UT: Deseret Book y FARMS, 1991), 3–14.