¿Qué es lo que dice el Libro de Mormón sobre la poligamia?

Marzo 21, 2017
Brigham Young con múltiples esposas. Imagen vía Book of Mormon Central
KnoWhy #64
Brigham Young con múltiples esposas. Imagen vía Book of Mormon Central
"Porque si yo quiero levantar posteridad para mí, dice el Señor de los Ejércitos, lo mandaré a mi pueblo; de lo contrario, mi pueblo obedecerá estas cosas".
Jacob 2:30

El conocimiento

No mucho después de que los primeros nefitas se establecieron en el nuevo mundo, el profeta Jacob se sintió compelido a condenar la iniquidad que vio en su sociedad creciente. Jacob pronunció un discurso condenatorio en el templo donde castigó a los nefitas por sus "iniquidades y abominaciones" (Jacob 2:10), específicamente su orgullo (Jacob 2:13, 16, 20, 22), materialismo (Jacob 2:13, 17-19) e inmoralidad sexual (Jacob 2:23-35).

En cuanto a sus "fornicaciones" (Jacob 2:23, 28, 33), Jacob menciona específicamente la poligamia no autorizada como una práctica inicua. "He aquí, David y Salomón en verdad tuvieron muchas esposas y concubinas, cosa que para mí fue abominable, dice el Señor... Por tanto, yo, el Señor Dios, no permitiré que los de este pueblo hagan como hicieron los de la antigüedad" (Jacob 2:24, 26). Por lo tanto, Jacob clasifica estos casos no autorizados de la poliginia y el concubinato (un hombre casado con varias mujeres), como un pecado, porque él dijo que Dios se "deleit[a] en la castidad de las mujeres" (Jacob 2:28), y no tolerará a los hombres lascivos que abusan de las mujeres (Jacob 2:32-33). 

Amulón, jefe de los sacerdotes del rey Noé, mirando a las hijas de los lamanitas. painting by James Fullmer

Siendo esto la regla general, Jacob procedió a calificar esa ley, diciendo que el matrimonio plural es justificable pero solo cuando Dios lo manda. "Por lo tanto, este pueblo guardará mis mandamientos, dice el Señor de los Ejércitos, o maldita sea la tierra por su causa. Porque si yo quiero levantar posteridad para mí, dice el Señor de los Ejércitos, lo mandaré a mi pueblo; de lo contrario, mi pueblo obedecerá estas cosas" (Jacob 2:29-30). Como lo comentó el investigador académico Santo de los Últimos Días, Brian Hales: "El profeta nefita Jacob reitera un mandamiento dado a su padre Lehi estableciendo la monogamia como la regla y la poligamia solamente como una excepción divinamente ordenada".1

Los inicios de la poliginia nefita se puede entender mejor situándola en un contexto mesoamericano precolombino. Brant A. Gardner, quien hizo investigaciones posgrados en etnohistoria mesoamericana, notó que en la sociedad patriarcal de la antigua maya—como en muchas otras civilizaciones—una clase social y una posición económica más alta se podría representar por las posiciones materiales de un hombre o por el número de esposas (y a menudo ambos).

"Hagar Leaves the House of Abraham" (Agar sale de la casa de Abraham) por Peter Paul Rubens

"El concepto Mesoamericano de distinciones sociales en desarrollo es precisamente el tipo de amenaza que la primera comunidad nefita enfrentaba [en este momento]. Existe la presión de la jerarquía social y esa presión está relacionada con el hecho de tener múltiples esposas" y la acumulación de riqueza a través de las relaciones comerciales y diplomáticas. Gardner también conjeturó que "la poliginia nefita implica que los hombres elitistas arreglaban matrimonios diplomáticos para asegurar alianzas comerciales y políticas", una práctica conocida desde la antigua Mesoamérica y el antiguo Israel.2

Esto explicaría por qué Jacob condenó a David y Salomón, pero no a otras figuras bíblicas, como Abraham y Jacob. Tal como se relata en el Antiguo Testamento, David y Salomón pecaron al explotar a las mujeres.

Esto a su vez llevó a David y a Salomón a romper sus convenios con Dios, lo que resultó en el futuro desastre del reino de Israel (1 Reyes 11:9-11). El hecho de que Jacob hablara mal de estos polígamos bíblicos, pero no de hombres justos como Abraham y Jacob, que también se casaron con varias esposas (Génesis 16:1-3; 29-30), parece indicar que la "fornicación" que Jacob condenó no era en sí mismo el matrimonio plural, sino más bien el que las mujeres fueran explotadas para el beneficio social y material en relaciones no aprobadas por Dios. 

El porqué

"Jacob preaching to the people as High Priest" (Jacob predicando al pueblo como sumo sacerdote) imagen por Jody Livingston

¿Por qué incluiría Jacob una larga condenación de la poligamia no autorizada en su discurso? Además de la cuestión inmediata de riqueza e inmoralidad que enfrentaba la comunidad nefita, Jacob pudo haber intentado explicar o clarificar una disposición en la ley bíblica, la que permitía y regulaba la poligamia (Deuteronomio 21:15-17).3 Su padre Lehi había dicho expresamente a sus hijos a "tener sino una esposa y ninguna concubina" (Jacob 3:5). Jacob extiende ahora la restricción de Lehi a todos los nefitas como una condición que tenían que observar. Es obvio que Jacob no quería que los abusos potenciales de la poligamia corrompieran a la joven comunidad nefita, por lo que destacó los pecados de David y Salomón como un fuerte ejemplo de la necesidad de protegerse contra el comportamiento lujurioso o explotador.

Como el erudito bíblico Michael Coogan ha escrito: "La poliginia [en el mundo antiguo] tenía una recompensa: incrementaba el número de descendencia, que era valiosa en sí mismo como fuentes de mano de obra. También era un símbolo de estatus, demostrando que un hombre o su familia tenían pertenencias para pagar lo que costaba una novia y para sostener a varias esposas".4 Jacob no autorizó esto entre los nefitas, y dio dirección profética a los hombres de su comunidad sobre cómo superar estas prácticas abusivas. 

La Declaración Oficial 1 oficialmente suspendió la práctica del matrimonio plural en la iglesia SUD.Imagen vía lds.org

Por desgracia, más tarde los pueblos del Libro de Mormón vieron el surgimiento de reyes inicuos como Noé, el hijo de Zeniff, que "no guardó los mandamientos de Dios" al tomar "muchas esposas y concubinas" (Mosíah 11:2). Esto fue un factor que "hizo que su pueblo pecara e hiciera lo que era abominable delante del Señor. Sí, cometieron fornicaciones y toda clase de iniquidades" (Mosíah 11:2). Esto incluía a sus sacerdotes, que siguieron a Noé tomando "muchas esposas y concubinas" (Mosíah 11:4). Curiosamente, este pasaje también vincula la poligamia de Noé y sus sacerdotes con la riqueza y la explotación económica (Mosíah 11:3, 6). Esto indica claramente que Jacob anticipó correctamente (por desgracia) que estas prácticas serían un problema para las generaciones posteriores, sobre todo en su misma ciudad, la ciudad de Nefi. 

En nuestros días, se necesitan profetas para revelar o aclarar cuándo Dios autoriza ciertas prácticas y cómo Él quiere que esas prácticas se lleven a cabo. En el caso del matrimonio plural: "La Biblia y el Libro de Mormón enseñan que la monogamia es la norma de Dios para el matrimonio a menos que Él lo declare de otra manera" (encabezado de la Declaración Oficial 1), o, en las palabras de Jacob, "si yo quiero levantar posteridad para mí, dice el Señor de los Ejércitos, lo mandaré a mi pueblo [a practicar el matrimonio plural]; de lo contrario, mi pueblo obedecerá estas cosas [es decir, el mandamiento de casarse y tener relaciones sexuales con una sola esposa]" (Jacob 2:30; 3:5).

Otras lecturas

Brant Gardner, Traditions of the Fathers: The Book of Mormon as History (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2015), 201–204.

Brant Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2007), 2: 492-499.

  • 1. Brian C. Hales, Joseph Smith’s Polygamy: History and Theology, 3 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2013), 3:193.
  • 2. Brant Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2007), 2:498; Traditions of the Fathers: The Book of Mormon as History (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2015), 201–204.
  • 3. Véase el comentario de la poligamia biblica por Michael D. Coogan, God and Sex: What the Bible Really Says (New York, N. Y.: Twelve, 2010), 73–84.
  • 4. Coogan, God and Sex, 79.