¿Por qué muchos nefitas fueron tan prontos en dudar en las señales de la venida de Cristo?

Agosto 23, 2017
Serpiente de cascabel, por James Fullmer
KnoWhy #189
Serpiente de cascabel, por James Fullmer
"Y ocurrió que el pueblo empezó a aumentar en la iniquidad y en las abominaciones; y no creyeron que se manifestarían más señales ni prodigios; y Satanás andaba por todas partes extraviando el corazón de los del pueblo, tentándolos y haciéndoles cometer grandes iniquidades en la tierra".
3 Nefi 2:3

El conocimiento

En el primer capítulo de 3 Nefi, Mormón registró el cumplimiento de las profecías por medio de muchas señales y maravillas de Dios con respecto a la venida de Cristo al mundo (3 Nefi 1:4, 13-15, 19-21). Estos acontecimientos causaron que muchos creyeran en las palabras de los profetas y que "se convirti[eran] al Señor" (v. 22). Sin embargo, en el segundo capítulo de 3 Nefi, muchos ya habían empezado a dudar, siendo llevados por las "mentiras y engaños" de Satanás (v. 22). 

La gran señal que marcó el nacimiento de Cristo, la noche sin obscuridad que acompañó la aparición de una nueva estrella, fue dada a los pueblos del Libro de Mormón en el año 91 del gobierno de los jueces.1 Por el año 95, solamente algunos años después, el registro menciona que "el pueblo comenzó a olvidarse de aquellas señales y prodigios que había presenciado, y a asombrarse cada vez menos de una señal o prodigio del cielo... y a no creer todo lo que habían visto y oído" (3 Nefi 2:1). 

Las personas empezaron a racionalizar y a dar explicaciones de lo que habían visto, hasta el punto de atribuir las señales y maravillas al diablo. Esto es exactamente el resultado que Satanás había tratado de lograr. Mormón declaró desalentado: "De este modo Satanás de nuevo se apoderó del corazón de los del pueblo, al grado que les cegó los ojos y los condujo a creer que la doctrina de Cristo era una cosa insensata y vana" (3 Nefi 2:2).

Durante los siguientes diez años, la incredulidad continuó creciendo entre el pueblo: "Así, en el espacio de menos de quince años desde el nacimiento de Cristo" la tierra pasó de un estado de paz, donde "la mayor parte del pueblo creyó" (3 Nefi 1:22-23), a "un estado de muchas aflicciones", donde el pueblo enfrentó mucha destrucción por causa de sus iniquidades y su incredulidad (3 Nefi 2:19).

El porqué

El pueblo del Señor por largo tiempo ha tenido diferentes experiencias buscando y recibiendo señales del cielo. El Señor mandó a Moisés a obrar maravillas para que los egipcios escucharan las palabras del profeta de Dios (Éxodo 4:8; 7:8-10). Señales had sido dadas como garantía de que el pueblo del Señor recibirá el cumplimiento de sus promesas (Génesis 9:11-17). Sin embargo, el Señor también ha advertido a las personas en contra de buscar señales2 y ha instruido que no deben confiar en señales y maravillas si vienen de fuentes engañosas (Deuteronomio 13:1-5).3 Se había enseñado a los nefitas que Satanás puede obrar sus propias maravillas y aun puede transformarse "casi en ángel de luz" para confundir a las personas.4

Por esta y otras razones, es tal vez entendible que algunos fueran cautelosos de los eventos aparentemente inexplicables que habían atestiguado. Sin embargo, aquellos cuyos corazones estaban abiertos, que "entendían las Escrituras" y creían en "las palabras de la profecía de todos los santos profetas" (3 Nefi 1:24, 26), pudieron reconocer la verdadera fuente de esas maravillas celestiales. Aquellos que permitieron que Satanás endureciera sus corazones (3 Nefi 1:22), sin embargo, no pudieron discernir la verdad, las señales y las maravillas divinas. 

Una de las razones por la que muchos fueron engañados fue porque Satanás estaba particularmente activo antes de la venida de Cristo a los pueblos del Libro de Mormón. Profesor de BYU John W. Welch comentó sobre los años entre la señal del nacimiento de Cristo y el tiempo de su venida, como se registran en los primeros capítulos de 3 Nefi:

Esos años atestiguaron crasos errores, robos, juramentos secretos, rituales de antiestablecimiento, burlas, matanzas, miedo, sangre, ejecuciones, iniquidades, muerte, conspiraciones y asesinatos, al grado de apedrear a los profetas y arrojarlos fuera de entre ellos.5

El rápido crecimiento del poder y audacia de los ladrones de Gadiantón en ese periodo causó que los nefitas y lamanitas justos se retiraran del "templo de la ciudad" de Zarahemla y se reunieran por siete años con el propósito de matar de hambre a estos enemigos. La estrategia funcionó, pero durante ese tiempo, el pueblo no tenía acceso a la protección espiritual de su templo. Welch explicó:

Durante estos años extremadamente viles y sin su templo, Satanás estaba alborotado. De hecho, la palabra Satanás aparece en más ocasiones en estos capítulos que en ninguna otra parte del Libro de Mormón. Satanás sabía que Jesús había nacido y en respuesta hizo todo lo posible para reinar con horror y derramamiento de sangre sobre este mundo.6

En los días modernos que conducen a la segunda venida de Cristo es, de manera similar, una etapa en la que Satanás ésta alborotado. De la misma manera, Satanás hoy en día trata de confundir a través de "mentiras y falsedades". El fallecido élder Neal A. Maxwell, del cuórum de los Doce Apóstoles, hizo una comparación entre estos dos períodos cuando él advirtió:

Cuán rápidamente [Satanás] se mueve incluso cuando las personas han tenido experiencias espirituales, buscando lograr que las personas que habían visto señales para que 'no [crean] todo lo que habían visto y oído'. (3 Nefi 2:1-2) El adversario tiene mejor oportunidad de persuadirnos que lo que creemos es una tontería si estamos tan preocupados de vernos como tontos enfrente de nuestros semejantes.7

Otras lecturas

John W. Welch, “Seeing Third Nephi as the Holy of Holies of the Book of Mormon,” Journal of the Book of Mormon and Other Restoration Scripture 19, no. 1 (2010): 36–55.

Victor L. Ludlow, “Secret Covenant Teachings of Men and the Devil in Helaman Through 3 Nephi 8,” in The Book of Mormon: Helaman Through 3 Nephi 8, eds., Monte S. Nyman and Charles D. Tate, Jr. (Provo, UT; Religious Studies Center, 1992), 265-282. 

Chauncey C. Riddle, “Days of Wickedness and Vengeance: Analysis of 3 Nephi 6 and 7,” in The Book of Mormon: Helaman Through 3 Nephi 8, eds., Monte S. Nyman and Charles D. Tate, Jr. (Provo, UT; Religious Studies Center, 1992), 191-205.