¿Por qué Helamán comparó a Cristo con una roca?

Agosto 4, 2017
Retrato de Jesucristo, vía lds.org
KnoWhy #176
Retrato de Jesucristo, vía lds.org
"Y ahora bien, recordad, hijos míos, recordad que es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro fundamento, para que cuando el diablo lance sus impetuosos vientos, sí, sus dardos en el torbellino, sí, cuando todo su granizo y furiosa tormenta os azoten, esto no tenga poder para arrastraros al abismo de miseria y angustia sin fin, a causa de la roca sobre la cual estáis edificados, que es un fundamento seguro, un fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán".
Helamán 5:12

El conocimiento

Helamán 5 da un registro de cómo Nefi, hijo de Helamán, entregó el asiento judicial para ir con su hermano, Lehi, a predicar la palabra de Dios al pueblo nefita de "dura cerviz" (Helamán 5:1-4). El texto implica que Nefi decidió hacer esto porque recordaba algunas palabras de consejo de su padre, Helamán, quien había implorado a sus hijos a que recordaran muchas ideas y principios—la palabra "recordar/acordar" se utiliza quince veces en este capítulo.

Uno de estos principios importantes que debían recordar era que "es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro fundamento" (Helamán 5:12). Esta frase es común en las escrituras y es altamente evocadora del lenguaje de la primera generación de lehitas, de quienes los hijos de Helamán recibieron sus nombres.1 El primer Nefi, el hijo del patriarca Lehi, a menudo se refería al Señor como la "Roca".2

La idea de que el Señor es una piedra o roca que sirve como refugio o lugar de seguridad también es común en el Antiguo Testamento. Libros como Salmos, Isaías y Deuteronomio, a los cuales los lehitas tuvieron acceso en las planchas de bronce, usan un lenguaje similar. Observe los siguientes versículos, por ejemplo:

Mas Jehová me ha sido por defensa, y mi Dios la roca de mi refugio. (Salmo 94:22)

Sé para mí peña de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has mandado que yo sea salvo, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. (Salmo 71:3)

Porque él me esconderá en su escondite en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su tabernáculo; me pondrá en alto sobre una roca. (Salmo 27:5)

Y será aquel varón [es decir, el rey mesiánico y aquellos que gobernarán con Él] como escondedero contra el viento y como un abrigo contra la tormenta, como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra sedienta. (Isaías 32:2)

Porque fuiste fortaleza para el pobre, fortaleza para el menesteroso en su aflicción, amparo contra la tempestad, sombra contra el calor, porque el ímpetu de los despiadados es como tormenta contra el muro. (Isaías 25:4)

Es interesante notar que las representaciones similares son utilizadas como una advertencia para los inicuos. Tendrán que esconderse "en las rocas" con el propósito de escapar de la ira del Señor cuando venga a visitarlos en su juicio. El Señor traerá una tormenta de relámpagos, granizo, flechas, torbellinos y así sucesivamente, para castigar a los inicuos. Algunos versículos representativos incluyen:

Métete en la peña y escóndete en el polvo de la presencia terrible de Jehová y de la gloria de su majestad. ... Porque el día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo el que se haya ensalzado, y será abatido. ... Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová y por la gloria de su majestad, cuando él se levante para hacer temblar la tierra. (Isaías 2:10, 12, 19)

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero". (Apocalipsis 6:15-16)

Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, y con terremotos y con gran ruido, con tormenta, y con tempestad y con llama de fuego consumidor (Isaías 29:6)

En estos pasajes, es el Señor que viene, en Su ira con fuego, granizo, tempestades y furia y los inicuos deben esconderse en las rocas. En Zacarías 9:14 , el Señor dice que vendrá específicamente con "flechas" y con "torbellinos".3 Este lenguaje es muy parecido a lo que Helamán dice sobre Satanás: "[C]uando el diablo lance sus impetuosos vientos, sí, sus dardos [flechas] en el torbellino, sí, cuando todo su granizo y furiosa tormenta os azoten" (Helamán 5:12; emphasis agregado). Hay ejemplos en la Biblia donde no es el mismo Señor quien vendrá de esta manera. Isaías 28:2 dice:

He aquí, el Señor tiene uno que es fuerte y poderoso, y que como una tormenta de granizo y como una tempestad arrasadora, como ímpetu de recias aguas que inundan, derriba a tierra con la mano.4

El versículo no especifica a quién se refiere el Señor, pero el contexto indica que el "fuerte y poderoso" es una referencia al ejército asirio, o tal vez a un rey asirio específico a quien el Señor le permitió castigar al reino rebelde del norte de Israel (cf. Isaías 10:5-6). Lo que es interesante notar, para nuestro propósito, es que Isaías 14 crea un paralelo entre el orgulloso rey de Asiria y Lucifer (Isaías 14:12: "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la mañana!"). 5

Satanás suele quererse pasar por o imitar a Dios en sus diferentes capacidades. Un ejemplo impresionante está en el Libro de Moisés 1:12-22, donde Satanás "vino para [tentar]" a Moisés, pidiendo que lo adorara, después de que Moisés vio a Dios en su gran gloria. Cuando Moisés se negó, al reconocer la diferencia en gloria entre Dios y Satanás, el maligno bramó y gritó: "Yo soy el Unigénito, adórame a mí" (Moisés 1:19). Moisés continuó resistiendo y clamó a Dios, y entonces "Satanás comenzó a temblar, y se estremeció la tierra" antes de que "se apart[ara] de allí" (Moisés 1:21-22).

El porqué

En las representaciones de la Biblia hebrea, las rocas son lugares de refugio y seguridad ante las tormentas, granizos y flechas en los torbellinos, y el Señor es en última instancia la roca y el refugio de Israel. Las escrituras como Isaías 25:4 describen a Jehová como un lugar de refugio de las tormentas, cuando los tiempos de aflicción llegan. Otras, como Isaías 28, describen al Señor como la piedra angular del templo, como un fundamento seguro sobre el cual edificar. Las representaciones comunes de estos pasajes, donde el Señor es la roca, inspira fe en la idea de que a pesar de todo lo que el adversario arroja a los creyentes, ellos pueden buscar refugio y seguridad en Cristo el Señor.  Ellos pueden estar seguros de que, si edifican sus vidas en Él, en Su expiación y Su evangelio, estarán edificando sobre un fundamento seguro y firme.

En Helamán 5:12, Helamán describe una situación en la que Satanás, en lugar del Señor, viene en ira con tormenta, granizo y dardos en el torbellino, con el propósito de atacar no a los inicuos, sino a los justos. Satanás ha tomado esta función de la Deidad y ataca al justo con toda su fuerza infernal. Bajo estas circunstancias, Helamán desea que sus hijos, Nefi y Lehi, recuerden el principio importante de la escritura, que se repite muchas veces en las palabras de los profetas tanto en el antiguo mundo como en el nuevo, que Cristo es la roca, un lugar de refugio, seguridad y estabilidad. Es probable que Helamán hubiera esperado que las representaciones que utilizó hubieran traído a sus mentes las escrituras relacionadas con los pasajes, tal como aquellas que se mencionan anteriormente.

Las palabras de Helamán comparten este antecedente común con la última parábola de Jesús sobre el hombre sabio que edificó su casa sobre la roca. En 3 Nefi, Jesús declaró que aquellos que se adhieren a su doctrina y hacen las cosas que Él ha mandado estarán edificando sobre Su roca, "y las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ellos" (3 Nefi 11:39; cf. 14:24; 18:12-13). 

Cuando Nefi y Lehi salieron a predicar el evangelio entre las personas de corazón duro, ellos sabían que Satanás haría lo mejor para tentarlos, desanimarlos y destruirlos. Ellos eligieron vivir esas poderosas palabras de su padre con el propósito de recordarse en quien habían confiado y sobre qué fundamento ellos podrían edificar su casa espiritual para que nunca fueran movidos de su lugar.

El élder Neil L. Andersen del Quórum de los Doce Apóstoles recientemente advirtió:

No dejen que los torbellinos los derriben. ... Establezcan sus cimientos más firmemente sobre la roca de su Redentor. ... Acepten más profundamente Su amor, Su misericordia, Su gracia y los potentes dones de Su expiación. Al hacerlo, les prometo que verán los torbellinos como lo que son: pruebas, tentaciones, distracciones o desafíos que les ayudarán a crecer; y al vivir dignamente año tras año, les aseguro que sus experiencias les confirmarán una y otra vez que Jesús es el Cristo; la roca espiritual bajo sus pies será sólida y segura.6

Otras lecturas

Ronald D. Anderson, “Leitworter in Helaman and 3 Nephi,” in The Book of Mormon: Helaman through 3 Nephi 8, According to Thy Word, eds. Monte S. Nyman and Charles D. Tate, Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1992), 241–249.

Neil L. Andersen, "Torbellinos Espirituales", Liahona, mayo de 2014, pp. 18-21.