¿Por qué enseñó Alma a sus oponentes sobre el templo?

Mayo 26, 2017
Fotografía del Templo del Centro de la Ciudad de Provo, vía ldschurchtemples.com
KnoWhy #119
Fotografía del Templo del Centro de la Ciudad de Provo, vía ldschurchtemples.com
"Dios conversó con ellos y les hizo saber del plan de redención que se había preparado desde la fundación del mundo"
Alma 12:30

El conocimiento

Al ver que "las palabras de Amulek habían callado a Zeezrom",1 Alma aprovechó la situación para "aclarar las Escrituras más de lo que Amulek había hecho" (Alma 12:1). Uno de los temas que Alma expuso fue sobre "los misterios de Dios" (vv 9-11). Estas enseñanzas sagradas incluyeron temas relacionados con Adán y Eva en el jardín del Edén, la caída, la muerte temporal y espiritual, el estado probatorio de la humanidad, la Resurrección y el Juicio Final. 

Esencialmente, Alma enseñó a los ammoníahitas el "plan de redención que se había preparado desde la fundación del mundo" (Alma 12:30). Esto lo hizo para responder a una pregunta planteada por "un tal Antiona, el cual era un gobernante principal" de los nehoritas en Ammoníah (v. 20). Él y los acusadores de Alma habían establecido un sacerdocio alternativo y pagado, que desafiaba directamente las doctrinas y ordenanzas del sacerdocio nefita en la tierra de Zarahemla. Estos sacerdotes nehoritas fueron educados y organizados, y creían en la creación y redención de todos los hombres (Alma 1:4). Ellos sabían acerca de las escrituras, pero propusieron doctrinas alternativas para ellos.

Antiona preguntó a Alma: "¿Qué significa la Escritura que dice que Dios colocó querubines y una espada encendida al oriente del Jardín de Edén, no fuese que nuestros primeros padres entrasen y comiesen del fruto del árbol de la vida y viviesen para siempre?" (Alma 12:21). Dicho de otra manera, Antiona estaba haciendo una pregunta relacionada sobre cómo los hombres y mujeres podían superar los efectos de la caída y regresar a la presencia de Dios.

Que Alma llamara estas enseñanzas los misterios de Dios inmediatamente vincula su profundo discurso a asuntos pertenecientes al templo.2 Como explicó Thomas R. Valletta, "La presentación del plan eterno de Dios por Alma y Amulek mientras predicaban en Ammoníah incluye elementos que se comparan con temas conocidos en el templo". 

Estos elementos incluyen:

  • La existencia premortal (Alma 13:3-5). 
  • Adán y Eva comiendo "del fruto prohibido" (12:21-23).
  • "[Q]uerubines y una espada encendida" que guardan el camino al árbol de la vida (12:21). 
  • La muerte resultante y la probación mortal donde los hombres tienen un tiempo de "preparación para presentarse ante Dios" (12:24).
  • Ángeles enviados para conversar y enseñar a Adán y Eva (12:29). 
  • Ángeles enseñando a los hombres a "invocar [el] nombre [de Dios]" y hacerles "saber del plan de redención" (12:30).
  • A los hombres se les dan mandamientos y se les advierte del castigo por hacer el mal (12:32).
  • Las ordenanzas sagradas dadas para que sus vestidos sean "blanqueados... encontrándose puros y sin mancha ante Dios" (13:12).
  • Ser ordenados de una "manera" que implicaba ser "llamados con un santo llamamiento", y ser "ordenados con una santa ordenanza" (13:8). 
  • Ser santificado y entrar en el reposo de Dios por humildad, arrepentimiento y obediencia (13:13, 28-29).
  • El gran rey Melquisedec como ejemplo de aquel que predicaba el arrepentimiento a su pueblo, "[y] he aquí, se arrepintieron" (13:14-18).
  • Todo esto "era un símbolo de su orden", dado para ayudar al pueblo a esperar y confiar en el "Hijo de Dios... para esperar... la remisión de sus pecados" (13:16).3

Alma prometió que aquellos que siguieran el camino de la humildad y el arrepentimiento en su estado probatorio tendrán "derecho a reclamar la misericordia [de Dios], por medio de mi Hijo Unigénito, para la remisión de sus pecados", y entrarán en el descanso de Dios (Alma 12:34). Adán y Eva sirvieron como arquetipos de Alma para este proceso, y él formuló sus enseñanzas en términos de su propia caída y redención. Como tal, Valletta concluyó: "Parece haber un fuerte vínculo entre el patrón de estas enseñanzas y la ceremonia del templo nefita", que también estaba probablemente orientado a admitir a los fieles en la presencia de Dios.4

El porqué

Alma sabía que sus oponentes eran rivales serios, y les dio las respuestas más fuertes que pudo. Como Sumo Sacerdote del templo en Zarahemla, habló poderosamente de las verdades eternas. Se inspiró en escrituras y ordenanzas sagradas que los sacerdotes nehoritas habrían conocido hasta cierto punto. Los invitó a arrepentirse y les testificó que "hubo muchos que fueron ordenados y llegaron a ser sumos sacerdotes de Dios". Alma enseñó que la gente de Ammoníah podía encontrar descanso, pero solo "por motivo de su fe excepcional y arrepentimiento" (Alma 13:10). 

Aunque es fácil perderse con una lectura superficial o rápida, los temas del templo presentado anteriormente de verdad "sugieren que Alma y probablemente algunos de sus contemporáneos, estaban familiarizados con las ordenanzas, convenios y enseñanzas asociados con los rituales del templo del sacerdocio de Melquisedec".5

Al usar el templo como marco detrás de su respuesta espontánea a la pregunta de Antiona, la respuesta de Alma fue clara y contundente; mucho más que una mera mezcolanza de imágenes bíblicas. Gerald E. Smith ha argumentado que la "narratitiva de la ascensión del Edén", como él la llama, encontrada en Alma 8-14 es una elaboración coherentemente estructurada de la antigua teología del templo israelita. También propuso que la restauración de las ordenanzas del templo por José Smith tuvo base en esta misma tradición bíblica y la presentó de una manera notablemente similar a la que se encuentra en el Libro de Mormón.

En lugar de persistir con la idea predominante de que la caída de Adán fue el origen del mal y la muerte, el Libro de Mormón replanteó a Adán como un hijo divino de Dios, mostrando a los fieles el camino de ascensión para regresar a la presencia de Dios a través de símbolos, rituales, y narrativas que parecían similares a las más tempranas... tradiciones consagradas antiguamente en el templo de Israel. En esto el Libro de Mormón ignoró completamente las teologías tradicionales del siglo XIX, dirigiendo a José Smith hacia un camino diferente al desarrollo doctrinal que finalmente fue consagrado en la teología del templo Mormón.6

La plenitud de los ritos aludidos por Alma se experimentan en el mismo templo, debido a su naturaleza altamente sagrada. Del mismo modo, el drama sagrado de la creación, la caída y el viaje de la humanidad de regreso a la presencia de Dios se despliega más plenamente en el templo. Sin embargo, los temas y símbolos asociados con las ordenanzas del templo aparecen en las escrituras, tanto antiguas como modernas. Así como el discurso de Alma en Ammoníah dirige a los fieles de hoy hacia la casa del Señor y los anima a hacer y guardar los convenios necesarios para recibir las bendiciones de vida eterna y la exaltación, sus palabras dieron a sus oponentes en esa ciudad apóstata una oportunidad inconfundible de entender y arrepentirse. Aunque no convirtió a muchos, "uno de los más diestros entre ellos", Zeezrom (Alma 10:31), pronto fue sanado, convertido, llamado y ordenado a predicar la palabra (Alma 15:5, 31:6).

Otras lecturas

Gerald E. Smith, Schooling the Prophet: How the Book of Mormon Influenced Joseph Smith and the Early Restoration (Provo, UT: Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2015), 78–85.

Thomas R. Valletta, “Conflicting Orders: Alma and Amulek in Ammonihah,” in The Temple in Time and Eternity, ed. Donald W. Parry and Stephen D. Ricks (Provo, UT: FARMS, 1999), 183–232.

James T. Duke, “The Literary Structure and Doctrinal Significance of Alma 13:1-9,” Journal of Book of Mormon Studies 5 no. 1 (1996): 103–118.

John W. Welch, “The Temple in the Book of Mormon: The Temples at the Cities of Nephi, Zarahemla, and Bountiful,” in Temples of the Ancient World: Ritual and Symbolism, ed. Donald W. Parry (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1994), 2:297–387.

John W. Welch, “The Melchizedek Material in Alma 13,” in By Study and Also By Faith: Essays in Honor of Hugh Nibley on His 80th Birthday, ed. Stephen D. Ricks and John M. Lundquist (Salt Lake City and Deseret Book and FARMS, 1990), 2:238–72.