¿Por qué el "ciclo del orgullo" destruyó a la nación nefita?

Agosto 31, 2017
Jesús cura a los enfermos, por Carl Bloch
KnoWhy #195
Jesús cura a los enfermos, por Carl Bloch
"[Y] algunos se ensalzaron hasta el orgullo y la jactancia, por razón de sus sumamente grandes riquezas, sí, al grado de causar grandes persecuciones".
3 Nefi 6:10

El conocimiento

Después de eliminar a los ladrones de Gadiantón (3 Nefi 5:6), los nefitas fueron bendecidos con un período de paz y prosperidad. Pero esto no duró mucho tiempo. En solo cinco años, el juez superior fue asesinado, "[y] hubo división entre el pueblo, unos en contra de otros; y se separaron los unos de los otros en tribus" (3 Nefi 7:1). Esta declinación rápida y repentina encaja con un patrón común encontrado en el Libro de Mormón: 

El Señor bendice a los nefitas; los nefitas se vuelven orgullosos y pecan; los profetas llaman al pueblo al arrepentimiento; el pueblo es castigado; y luego el pueblo se humilla y arrepiente.1 En este punto el Señor les bendice de nuevo, llegan a ser exitosos, luego orgullosos y el "ciclo de orgullo" se repite.2

Al principio, uno podría suponer por qué el ciclo del orgullo finalmente terminó siendo tan destructivo. Después de todo, uno no suele pensar en el orgullo como un factor importante que contribuye al colapso de naciones. Sin embargo, un detalle en 3 Nefi 6:14 puede revelar parte del problema: "[U]na gran desigualdad en toda la tierra, de tal modo que empezó a deshacerse la iglesia" (3 Nefi 6:14). 

Parece que el orgullo llevó a que se abusara del pobre, y que este abuso del pobre llevara a la desestabilización de la iglesia y la sociedad.3 Como Mormón señaló: "[Y] algunos se ensalzaron hasta el orgullo y la jactancia, por razón de sus sumamente grandes riquezas, sí, al grado de causar grandes persecuciones" (3 Nefi 6:10). 

La antigua conquista de Canaán puede proveer un paralelo. De acuerdo con algunos arqueólogos, los artefactos sobrevivientes revelan que cuando los israelitas conquistaron Canaán, algunos cananeos se unieron a ellos. Estos cananeos eran pobres, miembros marginados de la sociedad que se unieron a los israelitas para luchar contra sus señores opresores.4 Por ejemplo, cuando los israelitas invadieron Jericó, una mujer llamada Rahab albergó a los exploradores israelitas, ayudando a que la invasión tuviera éxito. 

Como prostituta, Rahab entendía muy bien lo que significaba ser un miembro empobrecido y privado de la sociedad, y esto pudo haber hecho más fácil para ella volverse en contra del resto de la ciudad (Josué 2:14-15).5

En última instancia, pareciera que la sociedad en Canaán había marginalizado tanto a los pobres que cuando el desastre ocurrió (la invasión israelita) no pudieron sobrevivir el golpe y se separaron en campamentos luchando unos contra otros. Es posible que esto es lo que les pasó a los nefitas también. 

El ciclo del orgullo había fragmentado gravemente la cohesión de la sociedad tanto que cuando el juez superior fue asesinado, la sociedad nefita no pudo soportar el golpe y se dividieron en tribus. En la historia nefita los jueces superiores habían sido asesinados, pero el ciclo del orgullo finalmente polarizó tanto a la sociedad que no pudieron soportar dicha tensión. Este asesinato y otras injusticias parecen haber ocurrido en el peor momento posible, al grado de destrozar al país fragmentado.

El porqué

El cuidado de los pobres siempre ha sido un principio básico del cristianismo desde el principio: "La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones" (Santiago 1:27). Sin embargo, es fácil omitir todas las ramificaciones de lo que significa el cuidar a los pobres. En la sociedad cananea y nefita, el cuidado de los pobres pudo haber ayudado a preservar el país. El Libro de Moisés registra un caso donde esto parece haber pasado.6

En Moisés 7:17-18, un grupo de personas, la ciudad de Enoc, fueron bendecidos por el Señor "y prosperaron. Y el Señor llamó Sion a su pueblo, porque eran uno en corazón y voluntad, y vivían en rectitud; y no había pobres entre ellos". Lejos de dejar que sus bendiciones los hicieran orgullosos, este grupo de personas usaron su prosperidad para eliminar la pobreza de su sociedad. Ellos dejaron que su prosperidad fortaleciera a su sociedad en lugar de destruirla. En muchas ocasiones, los nefitas también hicieron esto (Mosíah 4:16-26, Alma 34:28-29, 4 Nefi 1:3), y los lectores modernos pueden hacer lo mismo ahora en día. 

El élder Patrick Kearon enseñó: 

El Señor nos ha dicho que las estacas de Sion han de ser una “defensa” y un “refugio contra la tempestad”. Hemos encontrado refugio. Salgamos de nuestros lugares seguros y compartamos con ellos de nuestra abundancia la esperanza por un futuro más brillante, la fe en Dios y en nuestro prójimo y el amor que sobrepasa las diferencias culturales e ideológicas hacia la gloriosa verdad de que todos somos hijos de nuestro Padre Celestial".7

La historia recuerda a los lectores modernos del Libro de Mormón que debemos evitar el orgullo que fragmentó a la sociedad nefita y cuidar activamente al pobre y necesitado.

Otras lecturas

Patrick Kearon, "Refugio de la tempestad", Liahona, abril 2016, págs. 111-114.

Brant Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2007), 5:280–285.

Lindon J. Robison, “No Poor Among Them,” Journal of Book of Mormon Studies 14, no. 1 (2005): 86–97, 130.

Lindon J. Robison, “Economic Insights from the Book of Mormon,” Journal of Book of Mormon Studies 1, no. 1 (1992): 35-53.