¿Por qué Cristo hizo milagros?

Abril 4, 2019
Jesús sanando a un ciego. Imagen a través de lds.org
KnoWhy #508
Jesús sanando a un ciego. Imagen a través de lds.org
Y Él "irá entre los hombres efectuando grandes milagros ... y aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado".
Mosíah 3:5,9

El conocimiento

En Su ministerio, tanto el Nuevo Testamento como en el Libro de Mormón, Jesús realizó muchos milagros. Él sanó a enfermos, levantó a los muertos y echó fuera demonios (véase Mosíah 3:5-6). Es fácil ver que estas acciones eran importantes para Él debido a que retrasó Su partida de la tierra de Abundancia, en parte, para que pudiera realizar más milagros entre el pueblo (véase 3 Nefi 17:4-7). También en el viejo mundo, Él pasó mucho tiempo sanando a muchas personas (véase, por ejemplo, Mateo 12:15).

Jesús amó a los necesitados

Una de las razones por la que Cristo realizó muchos milagros fue porque tenía una profunda compasión por aquellos que estaban sufriendo. Cuando estaba con los nefitas en el nuevo mundo, Él dijo: "He aquí, mis entrañas rebosan de compasión por vosotros. ¿Tenéis enfermos entre vosotros? ... Traedlos aquí y yo los sanaré, porque tengo compasión de vosotros; mis entrañas rebosan de misericordia" (3 Nefi 17:6-7). Lo mismo sucedió con los milagros que realizó en Galilea. Cuando un centurión pidió a Jesús que fuera a su casa para sanar a alguien, Jesús tuvo compasión sobre él y estuvo dispuesto a ir a su casa a pesar del estigma asociado con ayudar a los romanos (Mateo 8:7).

Poder sobre la muerte

Otra razón por la que Cristo realizó milagros fue para mostrar que Él era más poderoso que la muerte. 3 Nefi 26:15 registra que cuando Cristo estuvo en el nuevo mundo, Él había "levantado a un hombre de entre los muertos". Cristo mostró que Él tenía este poder cuando estuvo también en el viejo mundo. Juan 11:43-44 registra que Cristo levantó a Su amigo Lázaro de la muerte, anunciando que Él es la resurrección y la vida (véase Juan 11:25).

El poder sobre las fuerzas destructivas de la naturaleza

Cristo también realizó milagros para demostrar que Él tenía poder sobre las fuerzas destructivas de la naturaleza, incluyendo las enfermedades. 3 Nefi 17:9 declara específicamente que la multitud trajo a sus enfermos y afligidos a Cristo y que "los sanaba a todos, según se los llevaban". En el viejo mundo, Cristo también demostró Su poder sobre la enfermedad y las fuerzas de la destrucción en la naturaleza al detener una tormenta en el mar de Galilea (Marcos 4:39) y al sanar a personas con varias enfermedades (Mateo 4:24).1

The Miracles of Jesus (Los milagros de Jesús), Charting the New Testament, 7-8

Para que algunos reconocieran al que había sido profetizado

Otro propósito principal de los milagros de Cristo era demostrar que Él cumpliría la profecía.2 En Mosíah 3:5, el rey Benjamín dijo que cuando Cristo viniera, Él iría "entre los hombres efectuando grandes milagros, tales como sanar a los enfermos, levantar a los muertos, hacer que los cojos anden, y que los ciegos reciban su vista, y que los sordos oigan, y curar toda clase de enfermedades".3 Esto es exactamente lo que hizo Cristo cuando Él visitó a las personas en las Américas. 3 Nefi 26:15 declara que Cristo sanó "a todos sus enfermos y sus cojos, y abierto los ojos de sus ciegos, y destapado los oídos de los sordos, y aun había efectuado toda clase de sanidades entre ellos, y levantado a un hombre de entre los muertos". Quienes guardaban los registros nefitas evidentemente querían que los lectores comprendieran que Jesucristo había hecho exactamente lo mismo que había dicho el rey Benjamín que Él haría, debido a que 3 Nefi 16 declara específicamente que Cristo realizó todos los seis milagros que presentaron en el discurso del rey.

Los milagros de Cristo también cumplieron la profecía que se encuentra en los Rollos del Mar Muerto. El rollo conocido como 4Q541, fragmento 9, columna 1 declara: "Pronunciarán muchas palabras contra Él, y una abundancia de mentiras; elaborarán fábulas en contra de Él y pronunciarán toda clase de desprecios en contra de Él. Su generación cambiará lo malo... establecido en el engaño y la violencia".4 La vida de Cristo cumplió mucho de lo que dice allí, y Sus milagros ciertamente ayudaron a revertir gran parte de la maldad forjada por medio del engaño y la violencia del mundo. Otro rollo del Mar Muerto, el Apocalipsis Mesiánico (4Q521), de manera similar declara que el Mesías realizaría milagros. Las profecías mencionadas en los versículos de Isaías 61 que Jesús citó en la sinagoga en Nazaret también se cumplieron por Sus sanaciones.

Un profeta como Moisés

Otra razón por la que Cristo realizó milagros fue para mostrar que Él era un profeta como Moisés.5 En 3 Nefi 20:23, de hecho, Jesús declaró que Él era un profeta como Moisés, profetizado en Deuteronomio 18:15 al decir "yo soy aquel de quien Moisés habló, diciendo: El Señor vuestro Dios os levantará a un profeta, de vuestros hermanos, semejante a mí; a él oiréis en todas las cosas que os dijere" (énfasis añadido). Los milagros de Cristo pudieron haber recordado a las personas esas profecías antiguas.

De hecho, Jesús es igual a Moisés de muchas maneras. Por un lado, ambos proveyeron comida y agua a multitudes de una manera milagrosa. Cristo dio pan a una multitud reunida, a pesar del hecho de que "ni los discípulos ni la multitud habían llevado pan ni vino; pero verdaderamente les dio de comer pan y de beber vino también" (3 Nefi 20:6-7).6 De la misma manera, Moisés intercedió con Jehová, y cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, Jehová les envió maná (una substancia parecida al pan) del cielo (véase Éxodo 16:15) y milagrosamente brotó agua de una roca (17:6).

Para que Jesús fuera crucificado

El rey Benjamín dijo que Cristo iría "entre los hombres efectuando grandes milagros, tales como sanar a los enfermos, levantar a los muertos, hacer que los cojos anden, y que los ciegos reciban su vista, y que los sordos oigan, y curar toda clase de enfermedades. Y echará fuera los demonios". Pero, "aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado, y lo azotarán, y lo crucificarán" (Mosíah 3:5-9). De alguna manera, los milagros de Cristo lo provocaron. El erudito del Nuevo Testamento John W. Welch ha argumentado que cuando Cristo levantó a Lázaro de entre los muertos, Él sabía que este acto llevaría a su ejecución.7

Esto se debió a la ley en Deuteronomio 13:1-5, la cual requería la pena de muerte para aquellos que dieran "señal " y la utilizaran para llevar a las personas a lo que algunos considerarían apostasía o adorar de otras maneras. Obviamente, Caifás y otros habrían pensado que Jesús era un engañador confundido, pero utilizaron la ley en Deuteronomio como una justificación legal para matar a Cristo.8 Tal como el evangelio de Juan menciona varias veces, los líderes de los judíos en Jerusalén pensaron que Jesús "tenía demonio" y que Él "engañaba a las personas", y que debería morir.9

El porqué

Christ Healing the Blind (Cristo sanando a los ciegos) por El Greco

Cuando leemos acerca de los milagros que Cristo realizó en 3 Nefi, llega a ser claro que Jesús llevó a cabo milagros de muchas maneras que fueron únicas para Él. El que las multitudes trajeran a sus enfermos y afligidos a Él para que pudiera sanarlos uno a la vez no es algo que sucede muy seguido, en todo caso.10 El ministerio de Cristo a Su pueblo en la tierra de Abundancia seguramente habría sido una experiencia única y conmovedora para ellos.11

Los milagros se siguen realizando en nuestros días, tal como sanar a enfermos y cojos, sin embargo, se debe entender que Cristo es finalmente la fuente de esos milagros.12 Esa es la razón por la que se deben realizar milagros en Su santo nombre y por medio de Su autoridad y poder. De esta manera, está claro para aquellos que los presenciaron que "estos dones vienen por el Espíritu de Cristo" (Moroni 10:17). De esta manera, los milagros modernos que se ven en la iglesia son como los milagros en 3 Nefi—todos provienen de Cristo.

Tal vez una de las razones principales por las que Cristo realizó milagros fue para recordarnos que Él es el creador de todo el mundo y el maestro de la creación.13 Él creó todas las cosas y puede sanar todas las cosas. Además de recordarnos que Él fue un profeta como Moisés y quien había sido profetizado, los milagros de Cristo en 3 Nefi nos recuerdan que Cristo es Dios de toda la tierra y que Él tiene el control. Solo Él tenía el poder de dar Su vida y retomarla. Con toda esta seguridad, podemos tener fe en Su poder para realizar milagros en nuestras vidas y superar la mortalidad. "Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados" (1 Corintios 15:22). 

Otras lecturas

Charles Swift, "‘So Great and Marvelous Things’: The Literary Portrait of Jesus as Divine Lord in 3 Nephi", en Third Nephi: An Incomparable Scripture, ed. Andrew C. Skinner y Gaye Strathearn (Salt Lake City y Provo, UT: Deseret Book y Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2012), 235–260.

Jeffrey R. Holland, Cristo y el Nuevo Convenio (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2002), 282–284.

Robert J. Matthews, "Jesus the Savior in 3 Nephi", en 3 Nephi 9–30, This is My Gospel, Book of Mormon Symposium Series, Volume 8, ed. Monte S. Nyman y Charles D. Tate, Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1993), 25–39.

  • 1. Para conocer más sobre cómo los milagros de Cristo se relacionan con poder, véase Herman Hendrickx, The Miracles Stories (San Fransisco, CA: Harper y Row, 1987), 13.
  • 2. Para conocer una extensa lista de profecías en el Libro de Mormón, incluyendo aquellas que pertenecen a la Venida de Cristo, véase Book of Mormon Central en Español, "¿Cómo es que las profecías dieron forma al contenido y estructura del Libro de Mormón? (P. de Morm. 1:4)", KnoWhy 498, (7 de febrero 2019).
  • 3. Aunque es difícil saber a qué tipo de enfermedades se refiere este versículo, es posible que alguna de estas personas reunidas en la tierra de Abundancia tuviera una enfermedad similar a la lepra. Véase John L. Sorenson, "Was There Leprosy Among the Nephites?" en Pressing Forward with the Book of Mormon: The FARMS Updates of the 1990s, ed. John W. Welch y Melvin J. Thorne (Provo, UT: FARMS, 1999), 231–233.
  • 4. Véase John W. Welch, "Isaiah 53, Mosiah 14, and the Book of Mormon", en Isaiah in the Book of Mormon, ed. Donald W. Parry y John W. Welch (Provo, UT: FARMS, 1998), 308.
  • 5. Para conocer más sobre esto, véase S. Kent Brown, "Moses and Jesus: The Old Adorns the New", en From Jerusalem to Zarahemla: Literary and Historical Studies of the Book of Mormon (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1998), 157–167.
  • 6. Jeffrey R. Holland, Cristo y el Nuevo Convenio (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1997), 282–284.
  • 7. Véase John W. Welch, "Raising Lazarus: Jesus’s Signing of His Own Death Warrant", Brigham Young University New Testament Commentary (marzo de 2016).
  • 8. Véase Welch, "Raising Lazarus", New Testament Commentary.
  • 9. Para una evaluación sobre esto, véase Graham H. Twelftree, Jesus the Exorcist: A Contribution to the Study of the Historical Jesus (Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 1993), 208.
  • 10. Véase Richard Neitzel Holzapfel, "One by One: The Fifth Gospel’s Model of Service", en The Book of Mormon: 3 Nephi 9-30, This is My Gospel, ed. Monte S. Nyman y Charles D. Tate Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1993), 187; Book of Mormon Central en Español, "¿Por qué Jesucristo ministró al pueblo uno por uno? (3 Nefi 17:21)", KnoWhy 209, (20 de septiembre de 2017).
  • 11. Para conocer más sobre cómo esta experiencia habría impactado a las personas, véase Alvin C. Rencher, "Unity Through the Power of Charity", en Fourth Nephi Through Moroni, From Zion to Destruction, Book of Mormon Symposium Series, Volume 9, ed. Monte S. Nyman y Charles D. Tate, Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1995), 263–275.
  • 12. Para una descripción general de los milagros de Jesús, véase Eric D. Huntsman, The Miracles of Jesus (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2014).
  • 13. Para una investigación más profunda sobre este punto, véase Charles Swift, "‘So Great and Marvelous Things’: The Literary Portrait of Jesus as Divine Lord in 3 Nephi", en Third Nephi: An Incomparable Scripture, ed. Andrew C. Skinner y Gaye Strathearn (Salt Lake City y Provo, UT: Deseret Book y Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2012), 235–260.