¿Por qué Alma necesitó "establecer el orden de la iglesia" de nuevo en Zarahemla?

Mayo 19, 2017
Mosíah descubre Zarahemla, por Minerva Teichert
KnoWhy #113
Mosíah descubre Zarahemla, por Minerva Teichert
"Y así empezaron a establecer el orden de la iglesia en la ciudad de Zarahemla."
Alma 6:4

El conocimiento

Alma padre estableció su comunidad del convenio alrededor del año 140 a. C. en las Aguas de Mormón en la tierra de Nefi (Mosíah 18:17-18). Cuando su grupo se reincorporó a los nefitas en Zarahemla después del año 120 a. C., el rey Mosíah "concedió a Alma que estableciera iglesias por toda la tierra de Zarahemla, y le dio poder para ordenar sacerdotes y maestros en cada iglesia." (Mosíah 25:19). Pronto había "siete las iglesias que había en la tierra de Zarahemla" (Mosíah 25:23). 

Alrededor del año 83 a. C., sin embargo, Alma hijo debía una vez más "establecer el orden de la iglesia en la ciudad de Zarahemla" (Alma 6:4). Una revisión cuidadosa de los muchos acontecimientos que llevaron a este tiempo de reordenamiento explica porqué la iglesia tuvo que ser reconstituida en Zarahemla tan pronto—sólo unos 35 años después de su fundación en ese lugar.

Inicialmente, "muchos de los de la nueva generación" en la tierra de Zarahemla habían olvidado o "no pudieron entender las palabras del rey Benjamín" y varios de ellos no serían bautizados (Mosíah 26:1,4). Las disensiones surgieron "entre los hermanos", y algunas personas, incluyendo eventualmente a Alma hijo y los hijos de Mosíah, "con sus palabras lisonjeras engañaron a muchos" (Mosíah 26:6; 27:8). Algunos disidentes fueron excomulgados (Mosíah 26:36), y los incrédulos comenzaron a perseguir a los miembros de la iglesia (Mosíah 27:1). 

Alma padre tomó medidas para "regul[ar] todos los asuntos de la iglesia" (Mosíah 26:37). El rey Mosíah emitió una proclamación pública que prohibía la persecución de los miembros de la iglesia (Mosíah 27:2), y Alma exigía que los miembros de la iglesia estimaran a sus vecinos como a sí mismos (vv.3-4). Estas medidas fueron efectivas por un tiempo, pero los trasfondos continuaron en agitación. Un punto de inflexión vino cuando Alma hijo y los hijos de Mosíah fueron sorprendidos por un ángel del Señor (vv.18-19). Al convertirse, trabajaron celosamente entre todo el pueblo de Mosíah, tratando de "reparar todos los daños que habían causado" (v.35), pero aparentemente no todos fueron aplacados.

En medio de este tempestuoso contexto religioso y político, los hijos de Mosíah salieron a una estancia misionera de catorce años (Mosíah 28:9). Por consiguiente, el rey Mosíah abdicó el reinado, se adoptó una reforma legal, y Alma hijo, que también era sumo sacerdote sobre la iglesia, fue instalado como el primer juez principal bajo el nuevo régimen legal (Mosíah 29:41). También durante este tiempo, los mulekitas superaron en número a los nefitas (Mosíah 25:5), creando así una fuerza política significativa. 

Contra este fondo turbulento, más problemas graves comenzaron con Nehor en el primer año del reinado de Alma (Alma 1:2). En oposición consciente a Alma, Nehor enseñó que todos los hombres serían salvos sin ninguna intervención expiatoria, que los sacerdotes deberían ser pagados por el pueblo, e incluso "empezó a establecer una iglesia de acuerdo con lo que predicaba" (vv. 3-6). 

A pesar de que Nehor fue ejecutado pronto por aplicar la superchería por medio de la espada (Alma 1:12),1 "Esto no puso fin a la propagación de la superchería por toda la tierra". De hecho, llevó a la persecución de los que "pertenecían a la iglesia de Dios" (v.16, 19,cf. vv.19-20). Esa persecución entonces condujo a más apostasía (v. 24). 

Aunque los líderes de la iglesia hicieron esfuerzos diligentes para restaurar el orden dentro de la Iglesia (Alma 1:28), la interrupción de Nehor fue sólo el comienzo. Cuatro años después, un discípulo nehorita llamado Amlici que "su intención era destruir la iglesia de Dios" (Alma 2:4). Su rebelión condujo a conflictos armados viciosos (Alma 2-3).2 En los cuatro años siguientes, la persecución contra la iglesia se hizo tan grande que Alma se sintió obligado a renunciar al tribunal para centrarse en el ministerio (Alma 4:15-17). 

En ese momento, Alma comenzó por dirigirse a los miembros de la iglesia en Zarahemla (véase Alma 5). A raíz de ese discurso muy poderoso, "ordenó sacerdotes y élderes... para presidir la iglesia y velar por ella". Recibió a nuevos conversos y excomulgó a aquellos que no se arrepentían (Alma 6:1-3). De esta manera, Alma hijo empezó a "establecer el orden de la iglesia en la ciudad de Zarahemla" (v.4).

El porqué

Estos acontecimientos durante los primeros años del gobierno de los jueces son el reflejo de muchas grandes tensiones que ocurren dentro de Zarahemla. Comprender estas presiones es crucial porque moldean e impactan la historia nefita para los próximos 100 años. Alma aprovechó con éxito su conciencia personal y profesional de ambos lados de estas presiones políticas, sociales, legales, militares y religiosas, ya que sabiamente guió a su pueblo y fortaleció a la iglesia "según el orden de Dios" (Alma 6:1) .

Al mismo tiempo, la sociedad Nefita en su conjunto también estaba experimentando grandes transiciones. No solo hubo cambio de reyes a jueces,3 sino también una separación, en cierto grado, de la iglesia y el estado,4 algo que no era común en el mundo antiguo. Era raro por una razón: creó tensiones sociales que eran difíciles de manejar dentro de viejas formas de ver el mundo. Dicho simplemente, en las culturas arcaicas, "no había ciencia separada de la religión. Todas las explicaciones de cómo funcionaba el mundo eran religiosas".5

El antropólogo SUD Brant A. Gardner vio las implicaciones de esta división en el trabajo aquí en la sociedad diversa y dividida de Alma: "Zarahemla albergó dos maneras incompatibles de ver la "realidad", una división conceptual que era más divisiva que dos partidos políticos. Las tensiones entre estas visiones del mundo incompatibles en Zarahemla... podrían mantenerse durante un tiempo, pero empiezan a escalar en los próximos años".6 Nehor, Amlici y las olas de apostasía que crearon son manifestaciones de estas dificultades. 

El profeta Alma reconoció todos estos problemas y tomó acciones en consecuencia. "Alma [estaba] tratando de sanar esta separación ideológica convirtiendo a toda la población a" la manera del Señor.7 Alma entendió que la mejor manera de lograr la unidad era a través del evangelio de Jesucristo. Así que dio a todos en su tierra una oportunidad igual para poder "oír la palabra de Dios" (Alma 6:5). Por lo tanto, cada uno tenía "igual oportunidad por toda la tierra... a responder por sus propios pecados." (Mosíah 29:38). 

Aunque no todo el mundo se convirtió, Alma y sus sacerdotes y élderes tuvieron éxito, "[y] así empezaron a establecer el orden de la iglesia en la ciudad de Zarahemla. (Alma 6:4). Para habilitar este orden como el Señor lo tendría, Alma mandó a los fieles que se "congregaran frecuentemente, y se unieran en ayuno y ferviente oración por el bien de las almas de aquellos que no conocían a Dios" (v.6).

Cuando se consideran cuidadosamente, se pueden encontrar lecciones valiosas para nuestros días. Primero, mientras que las preguntas y las luchas son las moléculas de una fe más fuerte, la apostasía antagónica no es simplemente una cuestión individual, sino que afecta a comunidades enteras. El Señor prometió que los nefitas prosperarían en la tierra solamente si eran fieles, como pueblo.8 Si una comunidad, iglesia o país no está unificado en sus ideologías, se esperan rupturas y conflictos en otras áreas.

Otra lección importante es que la apostasía, ya sea individual o colectiva, no ocurre en el vacío. Está formada e influenciada por tendencias sociales y factores culturales más amplios.9 Identificar los factores que influyen a las personas a dejar la iglesia o abandonar el evangelio es crucial para detener las mareas de apostasía y en conducir de regreso a las personas amable y espiritualmente al camino del Señor.

Otras lecturas

Matthew Scott Stenson, “Answering for His Order: Alma’s Clash with the Nehors,” BYU Studies Quarterly 55, no. 2 (2016).

Mark Alan Wright and Brant A. Gardner, “The Cultural Context of Nephite Apostasy,” Interpreter: A Journal of Mormon Scripture 1 (2012): 25–55.

Rex C. Reeve Jr., “Dealing with Opposition to the Church,” in Alma, The Testimony of the Word (Provo, UT: Religious Studies Center, 1992), 15–25.

Mae Blanch, “Challenges to the Reign of the Judges,” in Book of Mormon, Part 1: 1 Nephi–Alma 29, Studies in Scripture, Volume 7, ed. Kent P. Jackson (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1987), 283–293.