¿Por qué Alma habló de Melquisedec?

Mayo 27, 2017
Melquisedec bendiciendo a Abraham, por Walter Rane vía lds.org
KnoWhy #120
Melquisedec bendiciendo a Abraham, por Walter Rane vía lds.org
"Sí, humillaos así como el pueblo en los días de Melquisedec, quien también fue un sumo sacerdote según este mismo orden de que he hablado, que también tomó sobre sí el sumo sacerdocio para siempre".
Alma 13:14

El conocimiento

Alma 13 concluye con las palabras de Alma a los nefitas apóstatas de la ciudad de Ammoníah. El discurso de Alma se centraba principalmente en el arrepentimiento, un tema que había sido mandado por el Señor, a través de la voz de un ángel, para predicar a la gente de esa ciudad (Alma 8:16). Sin embargo, en el capítulo 13 Alma comenzó a hablar sobre el sacerdocio y también Melquisedec. Las palabras de Alma están entre las más espirituales en todas las escrituras concerniente a este importante sumo sacerdote que trajo pan y vino y bendijo al patriarca Abraham, de quien recibió los diezmos (Génesis 14:18-20).1 Alma usó brillantemente a Melquisedec como su modelo principal de justa influencia sacerdotal. Aunque esta información sobre Melquisedec puede parecer fuera de lugar a los lectores modernos, conduce magistralmente el mensaje de Alma a su audiencia.

Mientras Alma y Amulek predicaban su mensaje de arrepentimiento, usaban un lenguaje y símbolos que sabían que la gente de Ammoníah reconocería. Aunque estas personas habían venido a rechazar la tradicional creencia nefita de un Mesías y también la noción del arrepentimiento para los pecados (véase, por ejemplo, Alma 1:4; 15:15 ), probablemente todavía habrían conocido el material referente a Melquisedec de los registros sobre las planchas de bronce que Nefi había traído de Jerusalén. También probablemente habrían reconocido las formas y símbolos de los rituales del templo nefita. Parece que la historia fundamental y los ritos relacionados con el templo sirvieron como una referencia fuerte para el material que Alma y Amulek presentaron, como se explicó en un KnoWhy anterior.2

Cuando Alma empezó la segunda mitad de su exposición, habló específicamente de lo que probablemente era una característica principal de los rituales del templo nefita, a saber, el sumo sacerdocio del orden del Hijo de Dios, del cual Melquisedec era un ejemplo notable. La presentación del "Hijo de Dios" real como el sacerdote "según el orden de Melquisedec" se conocía en los antiguos rituales del templo israelita en Jerusalén, y el mismo Jesús se refirió a menudo al Salmo 110 que contiene la atestación: "Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec" (Salmos 110:4).3 El argumento punto por punto de Alma en Alma 12-13 es evidencia de que este alto respeto por Melquisedec se perpetuó también en la tradición nefita. El uso que hizo Alma de Melquisedec supuso que su audiencia ya estaba familiarizada con este material. 4

Sobre todo, Alma enfatizó cómo Melquisedec usó su posición como sumo sacerdote para ayudar a su pueblo a humillarse y arrepentirse de su maldad (Alma 13:13, 17-18). Llevando a cabo el mayor milagro del sacerdocio de todos, Melquisedec predicó el arrepentimiento a su pueblo, "y he aquí, ellos se arrepintieron" (v. 18). Él dirigió a su pueblo hacia el Hijo de Dios a través de las ordenanzas del sacerdocio (v. 16) y trajo la paz a la tierra (v. 18). Él era un ejemplo brillante de un sumo sacerdote según el orden del Hijo de Dios (v. 9), uno de los más grandes que jamás haya vivido, y por esta razón fue mencionado particularmente en las escrituras hebreas (v. 19). El deseo más profundo del corazón de Alma era que de alguna manera él pudiera hacer lo mismo y declarar el arrepentimiento de tal manera que el pueblo conociera que "deben arrepentirse y venir a nuestro Dios, para que no haya más dolor sobre toda la superficie de la tierra" (Alma 29:2).

Alma aprovechó la oportunidad de usar el ejemplo del pueblo de Melquisedec con la esperanza de que los de Ammoníah hicieran lo mismo:

Y ahora bien, hermanos míos, quisiera que os humillaseis ante Dios y dieseis frutos dignos de arrepentimiento, para que también podáis entrar en ese reposo. (Alma 13:13)

El porqué

Aunque la gente de Ammoníah pudo haber estado ya familiarizado con la historia que Alma compartió de Melquisedec, Alma quiso que su pueblo aprendiera nuevas lecciones importantes de esta. El libro de Alma presenta a Alma, como sumo sacerdote sobre la iglesia, tratando de llevar a las diversas comunidades nefitas a una unidad de fe después de una serie de crisis políticas y religiosas, incluyendo el surgimiento de una falsa religión que Nehor comenzó. 5 Alma fue de ciudad en ciudad 

a fin de predicarles la palabra de Dios para despertar en ellos el recuerdo de sus deberes, y para abatir, por medio de la palabra de Dios, todo el orgullo y las artimañas, y todas las contenciones que había entre su pueblo, porque no vio otra manera de rescatarlos sino con la fuerza de un testimonio puro en contra de ellos. (Alma 4:19)

En la iglesia había surgido una cantidad considerable de orgullo, y también apostasía debido a las supercherías que Nehor había ayudado a difundir. Alma compartió con éxito su mensaje sacerdotal con el pueblo de Zarahemla, Gedeón y Melek con resultados prometedores. En el contexto de su predicación en Melek, antes de dirigirse a la ciudad de Ammoníah, Alma 8:4 menciona el tema de la autoridad, afirmando que Alma enseñó "de conformidad con el santo orden de Dios, por medio del cual había sido llamado". Esta declaración conduce al registro de sus esfuerzos entre el pueblo de Ammoníah, de quienes "Satanás se había apoderado en sumo grado" (Alma 8:9).

El pueblo de Ammoníah, sin embargo, había adoptado la religión de Nehor (véase Alma 16:11), y por lo tanto habían rechazado completamente la autoridad de Alma como sumo sacerdote cuando trató de predicar en su ciudad (Alma 8:11-12). Los sacerdotes nehoritas predicaban "por causa de las riquezas y los honores", y despreciaron la iglesia de Dios (Alma 1:3,16). Ellos veían a Alma como una amenaza, porque los miembros—y líderes—de la iglesia de Dios "no eran orgullosos a sus propios ojos, y porque se impartían mutuamente la palabra de Dios, sin dinero y sin precio" (Alma 1:20).

Alma fue expulsado de Ammoníah, pero el Señor le ordenó regresar, esta vez con Amulek como un segundo testigo, y para profetizarles que el Señor los destruiría por causa de sus iniquidades. Alma y Amulek recibieron poder y autoridad de Dios para llamar a los de Ammoníah al arrepentimiento (Alma 8:29-32).

En este contexto, el relato de Alma sobre la historia de Melquisedec sirvió para legitimar su afirmación de tener la autoridad de Dios apelando a este antiguo orden del santo sacerdocio. Similar a Alma, Melquisedec había sido tanto un gran líder político como religioso. La historia de Melquisedec era una historia que el pueblo de Ammoníah probablemente conocía y posiblemente todavía respetaba como canónica. Si respetaban el legado de Melquisedec, deberían haber apreciado lo que había hecho por su pueblo. Alma se aseguró de hacer hincapié en el hecho de que el pueblo de Melquisedec también había "aumentado en la iniquidad y abominaciones... se habían extraviado todos" y "se habían entregado a todo género de iniquidades" antes de que Melquisedec les hubiera llevado a arrepentirse (Alma 13:17). Aquellos de la profesión de Nehor no creían en el arrepentimiento de sus pecados (Alma 15:15), pero evidentemente aun no tenían una opinión tan baja de las escrituras que pudieran ignorar a Melquisedec, así que Alma hizo un contraste deliberado entre lo que sus líderes los estaban llevando a hacer (no arrepentirse y endurecer sus corazones) con lo que un líder verdaderamente justo como Melquisedec estaría haciendo. Argumentó que debían arrepentirse en lugar de tener la contraria antipatía nehorita.

Finalmente, Alma hizo grandes esfuerzos para enfatizar que el sacerdocio por el cual esto se logró no provenía de Melquisedec, sino que era el "santo orden, que era según el orden de su Hijo". Si realmente quisieran acercarse a Dios y obtener Su salvación, el pueblo de Ammoníah necesitaría finalmente aceptar al Mesías, al Hijo de Dios y las ordenanzas del sacerdocio que vinieron a través de Su santo orden.  

Hoy en día, de la misma manera necesitamos las ordenanzas salvadoras del sacerdocio de Melquisedec para recibir la salvación. Al asistir al templo y cumplir nuestros convenios con Dios, podemos participar en las ordenanzas del sacerdocio de Melquisedec "según el orden de su Hijo" para acercarnos a Dios.

Otras lecturas

Robert L. Millet, “The Holy Order of God,” in The Book of Mormon: Alma, the Testimony of the Word, ed. Monte S. Nyman and Charles D. Tate Jr. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1992), 61–88.

John W. Welch, “The Melchizedek Material in Alma 13:13–19,” in By Study and Also by Faith, 2 vols., edited by John M. Lundquist and Stephen D. Ricks (Salt Lake City and Provo, Utah: Deseret Book and FARMS, 1990), 2:238–272.