¿De qué manera enfatizó el presidente Gordon B. Hinckley la importancia del Libro de Mormón?

Enero 19, 2018
Pintura por Robert Barret
KnoWhy #294
Pintura por Robert Barret
"Por lo tanto, cuán grande es la importancia de dar a conocer estas cosas a los habitantes de la tierra, para que sepan que ninguna carne puede morar en la presencia de Dios, sino por medio de los méritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías".
2 Nefi 2:8

El Conocimiento

A lo largo de su ministerio, el presidente Gordon B. Hinckley, decimoquinto presidente de la Iglesia SUD, enfatizó repetidamente la importancia del Libro de Mormón. En agosto de 2005, el presidente Hinckley desafió a los Santos de los Últimos Días a leer todo el libro antes de fin de año. Más tarde informó: "Es asombroso cuántas personas lograron el cometido. Todos los que lo hicieron fueron bendecidos por su esfuerzo. El enfrascarse en este testigo adicional de nuestro Redentor dio vida a su corazón y conmovió su espíritu".1

El presidente Hinckley siempre había creído en el poder del Libro de Mormón para cambiar las vidas de las personas y llevarlas a Cristo. Cuando era joven, poco después de regresar de su misión, trabajó con el Comité de Radio, Publicidad y Literatura Misional de la Iglesia. Luego recordó haberle dicho a un compañero de trabajo: "Siempre he pensado que realizaremos nuestra mejor labor cuando logremos que las personas se interesen en el Libro de Mormón al grado de que lo lean. Es entonces que el Espíritu puede testificar de su divinidad".2

El presidente Hinckley hizo hincapié en la enseñanza del Libro de Mormón en muchos de sus discursos a los santos. Aunque durante su largo ministerio encontró la ocasión de citar de casi todos los libros del Libro de Mormón, había varios pasajes en particular que le gustaba usar. Uno de estos fue el justo compromiso de Nefi de guardar los mandatos del Señor en 1 Nefi 3:7. Él contó el momento que escuchó las palabras de Nefi cuando era adolescente y qué impacto tuvieron en él:

Recuerdo estar sentado en este Tabernáculo cuando tenía catorce o quince años... y escuchar al presidente Heber J. Grant hablar de su experiencia leyendo el Libro de Mormón cuando era niño. Él habló de Nefi y de la gran influencia que tuvo sobre su vida. Y luego, con una voz sonando con una convicción que nunca olvidaré, citó las grandes palabras de Nefi: "Iré y haré lo que el Señor ha mandado, porque sé que él nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles una vía para que cumplan lo que les ha mandado".3

Continuó compartiendo ese pasaje inspirador con miles de personas, pidiéndoles que adoptaran las palabras de Nefi como su propio lema.4

El presidente Hinckley a menudo usó las advertencias proféticas de Nefi en 2 Nefi 28, con respecto a las malas tendencias de los últimos días, para aconsejar a los miembros de la Iglesia a evitar la tentación y el pecado. Encontró las palabras de Nefi especialmente aplicables a lo que él llamó "la plaga de la pornografía" en nuestro tiempo. Él explicó:

Siglos atrás, Nefi previó nuestros días y dijo al respecto:

"Y he aquí, a otros los lisonjea y les cuenta que no hay infierno; y les dice: Yo no soy el diablo, porque no lo hay; y así les susurra al oído, hasta que los prende con sus terribles cadenas, de las cuales no hay liberación" (2 Nefi 28:19-22). Esas son palabras interesantes y descriptivas—"engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno" y "así les susurra al oído". Qué descriptiva la forma seductora y cautivadora de suministrar inmundicia, violencia y maldad.5

Para ayudar a las familias a evitar tales males, advirtió a los padres a criar a sus hijos "en disciplina y amonestación del Señor", usando el ejemplo del padre de Enós, Jacob, en Enos 1:1.6

Al igual que Alma, el presidente Hinckley anhelaba un momento en el que la voz colectiva de la Iglesia pudiera, como con la voz de ángel, "proclamar el arrepentimiento a todo pueblo" (Alma 29:1). Él declaró: "No hemos llegado a tal grado, pero hemos dado un gran paso adelante en esa dirección", refiriéndose a las tecnologías que comenzaban a permitir a la Iglesia comunicarse más fácilmente con personas de todo el mundo.7

Presidente Hinckley amaba contar la historia de la visita del Salvador a las Américas (3 Nefi 11) y lo utilizó muchas veces como otro testigo de la vida y el carácter de Jesucristo. Con respecto al milagro de la Resurrección de Cristo, testificó:

Todo esto se establece como el testimonio de los muchos testigos en los cuatro evangelios del Nuevo Testamento. Y hay un quinto que habla con igual poder como un testimonio adicional de su divinidad y de la realidad de su resurrección. Se encuentra en este otro testamento que llamamos el Libro de Mormón.8

El Libro de Mormón... testifica de Aquel que nació en Belén de Judea y murió en la colina del Calvario. Para un mundo que vacila en su fe, el Libro de Mormón es otro testigo poderoso de la divinidad del Señor.9

El presidente Hinckley advirtió a los miembros fieles de la Iglesia a hacer más para seguir el ejemplo de Cristo, como se encuentra en el Libro de Mormón. Por ejemplo, les recordó a los jóvenes que tienen el Sacerdocio Aarónico que fue Jesucristo quien primero dio el ejemplo de cómo administrar la santa cena.

Fue [Cristo] quien primero dio a aquellos que amaba los emblemas de Su carne y sangre, y ordenó que todos participen de ellos en memoria de Él y como símbolo de un convenio entre Dios y el hombre (véase 3 Nefi 18:1–11; 20:3–9). Cuando ustedes presbíteros del Sacerdocio Aarónico administran la Santa Cena, están haciendo lo que Jesús hizo mientras Él estaba todavía en la carne, y lo cual también hizo cuando ministró entre los nefitas después de su resurrección.10

Una de las llamadas de acción más frecuentes y apasionadas del presidente Hinckley con respecto al Libro de Mormón fue su desafío para que todos oraran con diligencia y sinceridad para conocer con respecto a su veracidad, basada en la promesa que Moroni emitió en Moroni 10:3-5. Señaló: "El Libro de Mormón es el único libro que se haya publicado, a mi entender, que lleva la promesa de que quien lo lea con espíritu de oración y pregunte a Dios en oración en cuanto a él, le será revelado, por el poder del Espíritu Santo, el conocimiento de que es verdadero".11 Cuando llamó a todos a leer y orar sobre el libro, su invitación fue convincente:

Hermanos y hermanas, sin reservas, les prometo que si leen en oración el Libro de Mormón, sin importar cuántas veces lo hayan leído previamente, en sus corazones habrá una medida adicional del Espíritu del Señor. Vendrá una resolución fortalecida de caminar en obediencia a sus mandamientos, y vendrá un testimonio más fuerte de la realidad viviente del Hijo de Dios.12

El Porqué

El presidente Gordon B. Hinckley fue un ejemplar defensor y testificador del Libro de Mormón. Desarrolló un profundo testimonio del libro desde una edad muy joven, y su gran testimonio de su veracidad fue nutrida por el estudio diligente. Cuando era joven, Gordon hizo un hábito de estudio consistente de las escrituras, un patrón que continuó cuando fue a servir a una misión en Inglaterra.

"Cuando era misionero, cada noche antes de retirarme a dormir leía unos capítulos del Libro de Mormón", dijo, "y recibí en mi corazón una certeza que nunca me ha abandonado: que es la palabra de Dios, restaurada en la tierra por el poder del Todopoderoso, traducida por el don y el poder de Dios para convencer al judío y al gentil de que Jesús es el Cristo".13

Su testimonio del libro fue firme y poderoso. Una característica de su testimonio fue esta declaración, dada en la sesión del domingo por la mañana de la 176ª Conferencia General: "El Libro de Mormón es todo lo que afirma ser: una obra escrita por profetas que vivieron en tiempos antiguos y cuyas palabras han salido a la luz para 'convencer al judío y al gentil de que Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones' (Portada del Libro de Mormón)".14

El presidente Hinckley fue un firme defensor de la importancia del Libro de Mormón durante todo su largo ministerio. Su testimonio fue el siguiente: “No hay nada que podamos hacer de mayor importancia que haber fortalecido en nuestras vidas individuales una convicción inquebrantable de que Jesús es el Cristo. … Y, mis hermanos y hermanas, ese es el propósito de la salida a luz de este notable y maravilloso libro”.15

Otras Lecturas

El poder del Libro de Mormón”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Gordon B. Hinckley (Salt Lake City, UT: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 2016).

Sheri L. Dew, Go Forward with Faith: The Biography of Gordon B. Hinckley (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1996).

Gordon B. Hinckley, “The Power of the Book of Mormon”, Ensign, June 1988, en línea en lds.org.