¿De qué hacemos convenio al bautizarse?

Mayo 1, 2017
Alma bautiza en las aguas de Mormón, por Arnold Friberg
KnoWhy #97
Alma bautiza en las aguas de Mormón, por Arnold Friberg
"Os digo ahora, si este es el deseo de vuestros corazones, ¿qué os impide ser bautizados en el nombre del Señor, como testimonio ante él de que habéis concertado un convenio con él de que lo serviréis y guardaréis sus mandamientos, para que él derrame su Espíritu más abundantemente sobre vosotros?"
Mosíah 18:10

El conocimiento

Como se comentó anteriormente en el KnoWhy 59, 2 Nefi 31:7 explica que la razón por la que Jesús necesitó bautizarse, a pesar de no tener pecados, no era por la remisión de pecados sino para atestiguar públicamente que Él había hecho convenio de ser obediente al Padre.1 En ese KnoWhy citamos al profesor emérito de BYU Noel B. Reynolds afirmando que para Nefi y las subsecuentes figuras del Libro de Mormón, el bautismo principalmente sirve como un símbolo exterior que atestigua nuestro arrepentimiento y compromiso de seguir a Jesucristo. En contraste con el bautismo como símbolo de limpieza espiritual, Reynolds señala que "el Libro de Mormón consistentemente señala a un simbolismo diferente: la realización de un convenio". Nosotros somos limpios por el fuego purificador del Espíritu Santo (3 Nefi 12:2).2

Desde tiempos antiguos, los convenios se han entendido como una promesa mutua o bilateral. Si el bautismo, en el Libro de Mormón, es entendido como un símbolo de que uno hace un convenio con Dios para hacer ciertas cosas, ¿cuáles son esas cosas? ¿Qué es lo que Dios, por su parte, se compromete a hacer? El relato de Alma (padre) bautizando a creyentes en las aguas de Mormón en Mosíah 18 es uno de los relatos más informativos de lo que se esperaba de los santos bautizados.

 

"Y aconteció que les dijo: He aquí las aguas de Mormón (porque así se llamaban); y ya que deseáis entrar en el redil de Dios, y ser llamados su pueblo, y estáis dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros, para que sean ligeras; sí, y estáis dispuestos a llorar con los que lloran; sí, y a consolar a los que necesitan de consuelo, y ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar en que estuvieseis, aun hasta la muerte, para que seáis redimidos por Dios, y seáis contados con los de la primera resurrección, para que tengáis vida eterna; os digo ahora, si este es el deseo de vuestros corazones, ¿qué os impide ser bautizados en el nombre del Señor, como testimonio ante él de que habéis concertado un convenio con él de que lo serviréis y guardaréis sus mandamientos, para que él derrame su Espíritu más abundantemente sobre vosotros?" (Mosíah 18:8-10, énfasis añadido).

Este pasaje concisamente indica que los creyentes bautizados hacen un convenio de hacer lo siguiente:

  • Entrar en el redil de Dios
  • Ser llamados Su pueblo
  • Llevar las cargas los unos de los otros
  • Llorar con los que lloran
  • Consolar a los que necesitan de consuelo
  • Ser testigos de Dios en todo tiempo y lugar
  • Servir a Dios y
  • Guardar Sus mandamientos

Al mismo tiempo, Dios promete:

  • Redimirlos
  • Contarlos con los de la primera resurrección
  • Darles la vida eterna
  • Derramar su Espíritu más abundantemente sobre ellos

El porqué

Los miembros de la Iglesia a menudo son amonestados a recordar los sagrados convenios que han hecho con el Señor. Si no recordamos nuestros convenios, no podemos guardarlos y no recibiremos las bendiciones prometidas. 

Cuando aquellos que han sido bautizados toman la Santa Cena cada semana, se les recuerda su promesa de llevar sobre sí el nombre de Cristo, recordarle siempre y guardar sus mandamientos (véase también Mosíah 5:7-8; 3 Nefi 18:7-11; Moroni 4-5).

La renovación de nuestros convenios que toma lugar cuando participados de la Santa Cena también nos da la oportunidad de recordar lo que el sacrificio expiatorio de Cristo ha hecho por nosotros. El relato de Alma bautizando a los creyentes en Mosíah 18 también nos introduce en el tema subyacente de la expiación y nos pide imitar la infinita caridad de Cristo. Como los profesores de educación religiosa de BYU, D. Kelly Ogden y Andrew C. Skinner, han señalado:

Integrado en la descripción de Alma de nuestras responsabilidades con respecto al convenio bautismal se encuentra la esencia de la expiación—de sufrir vicariamente los dolores de otros y proveerles consuelo. Hacemos lo que el Salvador hace por nosotros: ayudar a los demás y tratar de aliviar su angustia (Alma 7:10-14). Esta es también la esencia de la caridad (Moroni 7:45-47).3

Otras lecturas

Book of Mormon Central en Español, “¿Cuál es el propósito del bautismo en el Libro de Mormón? (2 Nefi 31:6-7)", KnoWhy 59, (14 de marzo 2017).

Noel B. Reynolds, “Understanding Christian Baptism through the Book of Mormon,” BYU Studies Quarterly 51, no. 2 (2012): 3–37.