¿Cómo puede el Libro de Mormón fortalecer los matrimonios y las familias?

Enero 31, 2018
Familia en Hawaii a través de lds.org
KnoWhy #302
Familia en Hawaii a través de lds.org
"He aquí, sus maridos aman a sus esposas, y sus esposas aman a sus maridos, y sus esposos y esposas aman a sus hijos."
Jacob 3:7

Principio

Aunque los asuntos familiares a menudo son parte del trasfondo de los detalles narrativos del Libro de Mormón, la importancia temática de la familia nunca está muy alejado del mensaje principal del registro. Desde el principio hasta el final, la historia es en gran medida un asunto familiar.1

Después de que la familia de Lehi había viajado hacia el desierto, el Señor mandó a sus hijos en dos ocasiones a hacer un arduo viaje de regreso a Jerusalén. El primer viaje fue para obtener las planchas de bronce;2 el segundo fue para convencer a la familia de Ismael a acompañarlos. Los hijos de Ismael proporcionaron posibles parejas para los hijos e hijas de Lehi (véase 1 Nefi 16:7), permitiendo que su colonia cumpliera el mandamiento del Señor de “multiplica[rse]; y henchi[r] la tierra” (Génesis 1:28, cf. 1 Nefi 16:8). Estos detalles narrativos enfatizan que la estructura familiar ideal está divinamente establecida, definida por el matrimonio, fundamental para la sociedad y dependiente de la palabra de Dios.3

Es probable que la familia era un concepto multigeneracional entre los nefitas.4 Por ejemplo, cuando el pueblo se congregó en el templo para escuchar el discurso del rey Benjamín, “plantaron sus tiendas en los alrededores, cada hombre según su familia, que se componía de su esposa, y sus hijos y sus hijas, y los hijos e hijas de estos, desde el mayor hasta el menor, cada familia separada la una de la otra” (Mosíah 2:5, énfasis añadido).

Image of King Benjamin's Speech (Imagen del discurso del rey Benjamín) por Walter Rane

Reconocer que los nefitas tenían un alcance expansivo de relaciones familiares es clave para entender el significado y propósito del Libro de Mormón. Sus autores proféticos procuraron unir generacionalmente a su pueblo al invitarlos a entrar en un convenio sagrado y familiar con Jesucristo.5 En su portada declara que fue escrito para “mostrar al resto de la casa de Israel cuán grandes cosas el Señor ha hecho por sus padres; y para que conozcan los convenios del Señor y sepan que no son ellos desechados para siempre” (Portada del Libro de Mormón). El rey Benjamín enseñó que por medio de estos sagrados convenios su pueblo podría llegar a ser “progenie de Cristo, hijos e hijas de él” (Mosíah 5:7).

Cuando las familias vienen a Cristo, llegan a ser “engendrado[s] espiritualmente” por Él y “cambiado[s] por medio de la fe en su nombre” (Mosíah 5:7). Los profetas del Libro de Mormón enseñaron que, en esta relación, cada miembro de la familia tiene una responsabilidad sagrada y divinamente establecida.

Jacob enseñó que los maridos deben amar a sus esposas, las esposas deben amar a sus maridos, y los esposos y las esposas deben amar a sus hijos (véase Jacob 3:7). Mormón enseñó que los padres deben “humillarse como sus niños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos” (Moroni 8:10). El rey Benjamín dijo a los padres que no “permitiréis que vuestros hijos anden hambrientos ni desnudos, ni consentiréis que quebranten las leyes de Dios, ni que contiendan y riñan unos con otros” (Mosíah 4:14).6 Lehi amonestó a sus hijos diciendo: “[L]evantaos del polvo… y sed hombres” (2 Nefi 1:21). Y Alma aconsejó a su hijo a aprender “sabiduría en tu juventud; sí, aprende en tu juventud a guardar los mandamientos de Dios” (Alma 37:35).7

Mientras que los profetas del Libro de Mormón enseñaron repetidamente las doctrinas y principios verdaderos con respecto al matrimonio y la familia, la narrativa general también demuestra los efectos devastadores de las relaciones familiares divididas. Al principio, los nefitas tuvieron que separarse de los lamanitas con el propósito de evitar conflictos (véase 2 Nefi 5:5-7).8 Con el paso del tiempo, estas divisiones se arraigaron culturalmente al punto de que los conflictos recurrentes perpetuaron la primera disputa familiar.9 Mientras estas sociedades experimentaron un breve descanso de la contención después del ministerio del Salvador, las viejas hostilidades y antipatías aparecieron de nuevo y los nefitas fueron finalmente destruidos (véase Mormón 6).

Aplicación

Courageous Daughters in Mosiah 18 (Hijas valientes en Mosíah 18) por James Fullmer

Al reconocer los peligros de las familias divididas, los profetas modernos han advertido que "la desintegración de la familia traerá sobre las personas, las comunidades y las naciones las calamidades predichas por los profetas antiguos y modernos".10 El Libro de Mormón fue escrito, en parte, para ayudar a sanar las desgarradas relaciones familiares.11

En aquel entonces el élder Russell M. Nelson enseñó: "¿Desean mejorar las relaciones personales de su familia? ¿Desean aumentar su capacidad espiritual? ¡Lean el Libro de Mormón!."12 El élder Marion G. Romney también testificó: "Estoy seguro de que si, en nuestros hogares, los padres leen el Libro de Mormón en forma regular y con oración, solos y con sus hijos, el espíritu de este gran libro penetrará en sus hogares y permanecerá con todos que moran allí. El espíritu de reverencia aumentará y el respeto y la consideración mutuos serán aún mayores. El espíritu de contención se desvanecerá. Los padres aconsejarán a sus hijos con más amor y sabiduría. Los hijos serán más receptivos y sumisos al consejo de sus padres."13

Tal vez no hay historia en las santas escrituras que demuestre mejor el gozo divino de las relaciones familiares centradas en Cristo que el registro del ministerio del Salvador en 3 Nefi 17. Después de sanar a los enfermos y afligidos, muchos de los cuales probablemente tenían familiares en la congregación, Jesús invitó a los niños a venir a Él. Él los tomó "uno por uno, y los bendijo, y rogó al Padre por ellos" (v. 21). Luego, los padres vieron los cielos abrirse y seres celestiales ministraron a sus preciosos niños (véase v. 24).14

Aquellas familias que lean el Libro de Mormón juntas y siguen sus enseñanzas pueden experimentar de manera similar el poder sanador y protector de Jesucristo.15 Sentirán Su compasión por los padres, Su amor eterno por los niños y Su deseo de bendecirlos y sellarlos por el poder de Su santo sacerdocio. A través de la expiación infinita, se pueden reparar las relaciones familiares rotas y todas las generaciones de los hijos de Dios se pueden unir en Cristo.16

Otras lecturas

Élder M. Russell Ballard, “Consejos familiares”, Liahona, Mayo 2016, 63–65, en línea en lds.org.

Bonnie L. Oscarson, “Defensoras de la Proclamación sobre la Familia”, Liahona, Mayo 2015, 14–17, en línea en lds.org.

Carole M. Stephens, “La familia es de Dios”, Liahona, Mayo 2015, 11–13, en línea en lds.org.

President Ezra Taft Benson, “Worthy Fathers, Worthy Sons”, Ensign, November 1985, en línea en lds.org.